Redescubriendo el Mediterráneo

Claude Monet. La Méditerranée, (Cap d’Antibes), 1888. Óleo sobre lienzo. Columbus Museum of Art, Ohio. Bequest of Frederick W. Schumacher.

Claude Monet. La Méditerranée, (Cap d’Antibes), 1888. Óleo sobre lienzo. Columbus Museum of Art, Ohio. Bequest of Frederick W. Schumacher.

Comisariada por Marie-Paule Vial, ex directora de los museos de Marsella y del Musée National de l’Orangerie, y Pablo Jiménez Burillo, director del Área de Cultura de Fundación MAPFRE, la Sala Recoletos en Madrid acogerá, entre el 10 de octubre de este año y el 13 de enero de 2019, Redescubriendo el Mediterráneo. Como señala el propio Burillo: “La historia del arte, tanto en Francia como en España, sería casi inexplicable sin ésta, a veces obsesiva, presencia del Mediterráneo. Su luz, sus colores puros y lo profundo de sus resonancias culturales”.

La exposición propone un recorrido a través de 143 pinturas y esculturas de diversos artistas que, entre finales del siglo XIX y principios del XX, encontraron un momento feliz en el modo de hacer arte y de representarlo, una felicidad que desearon proyectar en el arte posterior. El Mediterráneo como reconciliación con el pasado pero también un lugar de libertad artística que se convierte en una de las grandes referencias en sus distintas declinaciones para la creación y evolución de un arte moderno.

Esta exposición, de cuya complejidad da cuenta el hecho de que hayan colaborado 77 prestadores, se celebra en el marco de Picasso-Méditerranée, manifestación cultural internacional que se desarrolla de 2017 a 2019. Más de sesenta instituciones han preparado juntas una programación en torno a la obra “obstinadamente mediterránea” de Pablo Picasso. A iniciativa del Musée National Picasso-Paris, este recorrido por la creación del artista y los lugares que le inspiraron brinda una experiencia cultural inédita con el propósito de estrechar lazos entre todas sus orillas.

Humberto Rivas

La Sala Bárbara de Braganza, también en Madrid, acogerá, del 20 de septiembre de 2018 al 6 de enero del próximo año, la muestra Humberto Rivas, dedicada al fotógrafo bonaerense nacido en 1937 pero afincado en Barcelona desde 1976 hasta su fallecimiento en 2009.

“El impacto que causó su obra en la ciudad condal –destaca Jiménez Burillo– supuso un importante impulso para el reconocimiento de la fotografía como soporte de creación artística en nuestro país. Situada en aquellos momentos en una situación de marginalidad con respecto a otras disciplinas artísticas, la fotografía creativa descubre con este constructor de imágenes una nueva forma de documentar, de buscar la impronta del tiempo, de la cultura y de la memoria”.

Esta muestra, la mayor retrospectiva que de la obra del fotógrafo se ha llevado a cabo hasta el momento, está comisariada por Pep Benlloch, profesor titular en la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politècnica de València, y pretende reivindicar su obra y poner de manifiesto la importante renovación del lenguaje fotográfico que supuso. Creador de una nueva forma de documentar, sus imágenes buscan plasmar la huella del tiempo y de la memoria con un estilo sobrio y sencillo que invita al diálogo con el espectador.

Después de su presentación en Madrid, la muestra viajará a la Sala La Nau de la Universitat de València, Fondation A de Bruselas y la Maison de l´Amérique Latine de París.

Picasso-Picabia

Pablo Picasso. Retrato de Dora Maar, 23 noviembre 1937. Óleo sobre lienzo. Musée national Picasso, París. © Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2018. / Francis Picabia Habia, 1937-1938. Óleo sobre lienzo. Colección particular. © Francis Picabia, VEGAP, Madrid, 2018.

Pablo Picasso. Retrato de Dora Maar, 23 noviembre 1937. Óleo sobre lienzo. Musée national Picasso, París. © Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2018. / Francis Picabia Habia, 1937-1938. Óleo sobre lienzo. Colección particular. © Francis Picabia, VEGAP, Madrid, 2018.

La Casa Garriga-Nogués de Barcelona será escenario, del 11 de noviembre de 2018 al 13 de enero de 2019, de Picasso-Picabia, una coproducción realizada con el Musée Granet de Aix en Provence de la que es comisaria Aurélie Verdier, comisaria y conservadora en el Musée National d’art Moderne. Centre George Pompidou.

La muestra plantea, a través de la obra de los dos artistas, un recorrido por un periodo esencial en la historia del arte de nuestro tiempo: desde 1910, cuando el cubismo está en pleno desarrollo, continuando con Dadá –del que Picabia es sin duda uno de sus protagonistas–, hasta llegar a los años 1925-1928, cuando ambos comparten el gusto por un “clasicismo monstruoso”. Finaliza con una selección de sus últimos lienzos, en los que vuelve incansablemente a la figura humana hasta su muerte en 1973. Por su parte Picabia, cuya carrera se detiene en 1953, reduce el acto de pintar a sutiles monocromos salpicados por puntos.

Compuesta por más de 150 piezas (pinturas y artes gráficas) y documentos de archivo (revistas, cartas y fotografías), el diálogo que se establece entre las obras de Picasso y Picabia mostrará los vínculos reales o imaginados entre ellos y los desencuentros. Los dos artistas de origen español, a los que se relacionó en sus comienzos por el parecido de sus apellidos –lo que provocó una confusión en la prensa cuando aún eran poco conocidos–, compartieron, ante todo, el deseo de desafiar las convenciones pictóricas que la historiografía del arte había establecido, y tanto para uno como para el otro “asesinar la pintura” fue el camino que tomaron para rejuvenecerla.

Esta exposición, organizada por Fundación MAPFRE y el Musée Granet, cuenta con el respaldo excepcional del Musée National Picasso-Paris también en el marco del proyecto Picasso-Méditerranée.

Además, entre febrero y mayo de 2019 la Fundación acogerá una gran exposición sobre las vanguardias rusas, de Chagal a Malévich, “una muestra que probablemente no será posible volver a realizar porque su organización es extremadamente compleja”, destaca Jiménez Burillo.