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Import/Export

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Cuadros de la desolación. Terribles e hipnóticos encuadres. Testimonio de carne desvalida que tiene mucho del pintor Lucien Freud, del Francis Bacon lacerante que en estos días nos deslumbra desde las paredes del Museo del Prado.

Condenada a la marginalidad, a ser exhibida en pequeñas salas y foros, es difícil, por cinéfilo que se sea, haber visto alguna vez sobre pantalla alguna una apuesta tan descarnada y ácida, tan sórdidamente desgarrada.

Así es Import/Export, primer trabajo proyectado en España del ya veterano documentalista austriaco Ulric Seidl que, sin piedad, nos arroja el retrato de esta Europa desequilibrada en la que no es fácil vislumbrar la supuesta sociedad del bienestar.

Las historias paralelas de Olga, una joven enfermera ucraniana que quiere más vida y decide ir a Austria, y la de Paul, un joven vienés que no acaba de encontrar su sitio y termina en la gélida Ucrania, contadas sin ningún tipo de florituras resultan perturbadoras hasta extremos casi insoportables.

Olga y Paul, ambos buscan trabajo, empezar de nuevo, una existencia distinta. Más vida. Desde orígenes distintos, esa Ucrania en la que impera una pobreza casi irremediable, y la acomodada Austria de Paul donde no tener trabajo no significa hambre sino desarraigo y sensación de inutilidad y estorbo, la película se clava en el espectador hasta hacer daño.

Viajes encontrados

Ambos protagonistas buscan sentido a sus vidas. Ella intenta primero prostituirse a través de Internet y acabará como limpiadora en una residencia de ancianos y terminales. Él, arranca como vigilante de seguridad para, tras ser expulsado, malvivir en el fango de la economía sumergida.

Ambos viajan en direcciones opuestas a un país nuevo y como extraños, como condenados al desarraigo en un lugar que no es y nunca será el suyo, conocen las profundidades de esos territorios mientras una helada átona, la ausencia de color, se va apoderando de todo y de todos. También del espectador.

Esta claro que deben abstenerse aquellos que sólo vayan al cine “a divertirse, a distraerse, a pasarlo bien”. A lo largo de estas dos horas y media largas de puro cine hay una sucesión de directos al estómago. Es poco menos que imposible abandonar la sala sin contusiones.

Import/Export
Dirección: Ulrich Seidl.
Intérpretes: Ekaterina Rak. Michael Thomas. María Hofstätter. Paul Hofmann. Natalya Baranova. Georg Friedrich. Susanne Lotear.
Drama/135 minutos/Austria.

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