A sus sesenta años, Hannah ha diseñado cuidadosamente una rutina que le permita esconderse de sí misma. Con anhelo espera la llegada del cumpleaños de su nieto, mientras asiste a clases de teatro para aficionados, trabaja como limpiadora y va a la piscina. Una mañana, Hannah acompaña a su marido a la cárcel para que cumpla condena por un delito que el espectador no llega a conocer. Su vida comienza entonces, poco a poco, a deshacerse.

Para su segundo largometraje tras Medeas, Andrea Pallaoro cuenta con la presencia de la nominada al Oscar en 2016 (45 años), Charlotte Rampling. La veterana actriz británica sobrecoge en su papel, que le ha servido para alzarse con la Copa Volpi en el Festival Internacional de Cine de Venecia.

El director manifiesta haberlo tenido claro desde el primer momento: “Siempre tuve en mente a Charlotte Rampling, incluso desde el guión, desde la primera palabra que escribí: ella era mi musa, pero veía imposible que aceptara el papel. Tenía 14 años cuando vi a Charlotte en una película en el cine por primera vez, y fue amor a primera vista: La caída de los dioses de Luchino Visconti, con esa mirada que podía perforarte. Le enseñé mi anterior película, Medeas, y el guión de Hannah y entonces nos conocimos en París. Nos reconocimos el uno al otro durante aquel encuentro. Estaba lleno de inspiración trabajando con ella, buscando la verdad cerca de una artista tan íntegra como Charlotte”.

Y la actriz británica le corresponde: “Decidí confiar plenamente en su visión de mi personaje y de la película en su conjunto, con sus colores apagados, su cadencia pausada, su austeridad formal. Le podría haber pedido a Andrea contar más sobre el personaje que interpreto, pero decidí dejarme atrapar por la complejidad de Hannah”.

El resultado de ese encuentro es inquietante. Rasca en la soledad y hace sangre. Asistimos a un sutil retrato de una parte sustancial de la sociedad de hoy, aquella que confronta los límites entre la identidad individual y las relaciones sociales para dejarnos ante la descarnada realidad de una persona. Esa mujer atormentada a la que Charlotte Rampling pone la ausencia de gestos, la mirada perdida, la austeridad expresiva que su personaje precisa para, al tiempo, cautivarnos y desconcertarnos.

Hannah

Dirección y guion: Andrea Pallaoro
Intérpretes: Charlotte Rampling, Andre Wilms, Stéphane van Vive, Simon Bisschop, Jean Michelle Bhaltazar
Fotografía: Chayse Irvin
Música: Michelino Bisceglia
Montaje: Paola Freddi
Italia, Bélgica, Francia / 2017 / 95 minutos
Surtsey Films