la dama de oro

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La dama que rescató a Klimt

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'La dama de oro', dirigida por Simon Curtis, rescata la historia real de Maria Altmann -que en otro despliegue de buen hacer encarna en la pantalla Helen Mirren-, mujer de una acaudalada familia judía que se vio obligada a huir de la Viena nazi. La película nos sitúa sesenta años más tarde, cuando Maria, asentada en Estados Unidos, regresa a Austria para reclamar las posesiones que los nazis confiscaron a su familia, entre ellas el célebre 'Retrato de Adele Bloch-Bauer I', tía de la demandante, pintado por Gustav Klimt.

A lo largo de sus años de lucha tendrá como aliado a Randy Schoenberg -Ryan Reynolds da vida a este joven abogado que era nieto del compositor Arnold Schoenberg-, que echará mano de su valor para suplir una evidente falta de experiencia. Su batalla legal llevará las reivindicaciones de ambos hasta el corazón del Gobierno austriaco y ante la Corte Suprema de Estados Unidos.

Tortuoso camino

Pero el camino es largo y tortuoso y exige a Maria Altmann el peaje de tener que enfrentarse a las terribles verdades de su pasado. Había nacido en Viena el 18 de febrero de 1916. Murió en California, a los 94 años, el 7 de febrero de 2011. Desde 1945 tenía la nacionalidad estadounidense.

Sus esfuerzos se vieron compensados en 2006, cuando un jurado específicamente constituido para la causa determinó el retorno de la pintura que colgaba de una de las paredes del Museo Belvedere en Viena. El Gobierno de Austria devolvió el lienzo en marzo de ese mismo año.

Tras su recuperación, la obra fue vendida por 135 millones de dólares a Ronald Lauder, magnate de la industria cosmética. Desde julio de 2006 está colgada en la Neue Gallery de Nueva York que, con motivo del estreno de la película en Estados Unidos, que tuvo lugar el pasado 2 de abril, inauguró una exposición sobre Gustav Klimt y Adele Bloch-Bauer titulada Gustav Klimt and Adele Bloch Bauer: the Woman in Gold.

Sin aspavientos

La cámara de Curtis (que mostró oficio con Mi semana con Marilyn) cuenta sin aspavientos la apasionante investigación judicial gracias a la cual la legítima heredera del icónico Klimt, considerado popularmente como la “Mona Lisa” austriaca, pudo recuperar la obra y honrar así la memoria de su familia.

Helen Mirren, ganadora del Oscar por La Reina, se mete en la piel de Altmann con tal naturalidad que quienes conocieron personalmente a la protagonista real confiesan llegar a confundir quién es una y quién la otra. Ryan Reynolds y Daniel Brühl la secundan con oficio en sus respectivos papeles.

El Retrato

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También conocido como Adele de Oro, el retrato de Adele Bloch-Bauer es el más famoso entre los surgidos de la mano de Gustav Klimt y la obra maestra del conocido como “estilo dorado”.

Su gestación fue larga, pues existen dibujos preparatorios fechados en 1903, pero el lienzo definitivo no se concluyó hasta cuatro años después. Una vez rematado, el cuadro fue presentado en los Talleres de Viena en la primavera de 1907, pero su primera exhibición pública fue en la Exposición de Arte de 1908.

Adele Bauer nació en Viena el 9 de agosto de 1881. Su padre era el importante banquero Moriz Bauer, uno de los miembros de la élite económica austriaca como director de uno de los siete bancos más importantes del Imperio Austro-Húngaro, el Wiener Bankverein.

El 19 de diciembre de 1899, Adele contraía matrimonio con el magnate de la industria Ferdinad Bloch, dieciséis años mayor que ella y quien encargó el retrato. La relación entre ambas familias se estrechará con el matrimonio de Marie-Therese -Thedy- Bauer con el abogado Gustav Bloch. Cuando los descendientes varones desaparecieron, la familia cambió de nombre para pasar a denominarse oficialmente Bloch-Bauer.

Maria Altmann, la única sobrina que sobrevivió y protagonista de la película, describía así a Adele: “Enferma, sufriente, siempre con dolor de cabeza, fumando como una chimenea, terriblemente frágil, oscura. Un rostro espiritual, delgada, elegante. Complaciente, arrogante”.

Justicia

Tras su regreso a Austria, Adele fue una gran protectora de artistas e intelectuales, convirtiendo su casa en uno de los centros culturales de la Viena de Fin de Siglo. Por sus salones pasaban con frecuencia Mahler, Strauss, Schnitzler, Brahms, Alma Mahler y el propio Klimt.

Adele falleció con 44 años el 24 de enero de 1925. En el retrato pintado por Klimt la vemos sentada, como si estuviera flotando en el mar de oro de la estancia y su entorno. Viste un vestido también dorado que apenas permite distinguir su cuerpo del fondo y del sillón, cuyo respaldo se funde entre los mosaicos bizantinos que reproducen los de Ravena que habían impactado a Klimt en sus visitas a la ciudad italiana en los primeros años del siglo XX.

El Retrato de Adele Bloch-Bauer I ha corrido una suerte mucho más justa que la de las más de 100.000 obras artísticas robadas por los alemanes que nunca han sido devueltas a sus propietarios.

La dama de oroLa dama de oro
Dirección: Simon Curtis
Guion: Alexi Kaye Campbell
Intérpretes: Helen Mirren, Ryan Reynolds, Daniel Brühl, Katie Holmes, Tatiana Maslany, Max Irons y Jonathan Pryce
Música: Martin Phipps y Hans Zimmer
Fotografía: Ross Emery
Reino Unido / 2015 / 110 minutos

 

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