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Que te folle un pez…

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¡Y que te guste! Guillermo del Toro siempre arriesga; se la juega siempre. ‘La forma del agua’ no es una excepción. El mexicano entrega una historia de amores imposibles que en manos de otro se asomaría al abismo y, casi con toda probabilidad, se despeñaría. En su caso, no. Él gana. Creemos en la fantasía que dibuja y hacemos nuestra esa utópica relación anegada de poesía.

Elisa (Sally Hawkins, una de las claves de la propuesta) es una joven muda y solitaria que trabaja como limpiadora en una instalación gubernamental de alta seguridad en Baltimore. Sus únicos amigos son un anciano y bondadoso vecino homosexual (Richard Jenkins) y su charlatana compañera de trabajo (Octavia Spencer).

Estamos en 1963, en plena Guerra Fría. Lo militar y la carrera espacial confieren a todo una pátina de desconfianza y secretismo. En ese ambiente y entre grandes y oficiales silencios llega al laboratorio, tras ser capturado en una ciénaga de las costas de Brasil, un extraño ente anfibio, una especie de hombre-pez (Doug Jones) que, encadenado y sumergido en una cuba de cristal, es objeto de complejos experimentos. Un ser de mirada cálida que, como señala el director, muestra que la monstruosidad no está en el diferente, sino en quienes lo desprecian y marginan.

Abocada a la soledad, la vida de Elisa dará un giro radical cuando descubra a este nuevo habitante, y pase de la compasión y la comprensión a la amistad y de ésta a una relación sentimental y física que determinará la vida de ambos.

Cuento de hadas

Como un eco de otras fábulas de bella y bestia, Del Toro deja en la pantalla un a modo de cuento de hadas libre de cualquier azúcar superfluo para, a través de un guion milimetrado del que es autor a pachas con Vanessa Taylor, poner sobre la mesa varias y contundentes reflexiones que, sutilmente, se van transformando en sólidas reivindicaciones.

Así, los personajes secundarios juegan su papel al proponer un discurso sobre el derecho a la diferencia (homosexualidad, raza e inmigración) en una sociedad, la norteamericana de los años 60, marcada desde muchos sectores por la intolerancia.

Por otra parte, el jefe de seguridad (Michael Shannon), un insensible veterano de Corea, encarna la brutalidad que descarga en el ser al que vigila y, en consecuencia, plantea la aberración de las torturas como método de control y, por supuesto, los protagonistas de una “relación” contranatura trazan un canto a la libertad, a la necesidad de derribar muros establecidos y al pensamiento de que el amor y la pasión son capaces de sobrevolar, sin fronteras, las circunstancias más adversas.

En definitiva, los personajes de La forma del agua son, dentro de su poética belleza, seres desubicados que, cada cual por sus características o circunstancias, vive fuera de la oxigenada atmósfera de “los normales”. Todos, cada cual a su modo, vive sumergido en un mundo acuático en el que acaban por integrarse para poder respirar. Todos, cada cual como puede, encaran una vida nueva porque, como reza en el calendario que cuelga en la cocina de Elisa : “El tiempo no es más que un río que corre desde nuestro pasado”.

Apuesta total

Con 13 nominaciones en los Oscar del próximo 4 de marzo, incluidas las de mejor película, director y actriz (Sally Hawkins); León de Oro como Mejor Película en Venecia y, entre otro apabullante número de premios, los Globos de Oro y los correspondientes a película y director que otorgan los Sindicatos Americanos de Directores, Productores y Guionistas, La forma del agua es mucho más que una declaración de amor al cine fantástico.

Una aventura en la que Guillermo del Toro ha echado el resto: “Lo he apostado todo en esta historia. Es un filme sobre la vida, el optimismo, la esperanza y la inocencia. Llevaba varias décadas conteniendo el aliento, reflexionando sobre nostalgia y pérdida y, por fin, puedo respirar, aunque sea bajo el agua”. Y con él, envueltos en las portentosas imágenes propias de su forma de corporeizar el cine, todos respiramos aire puro.

Dicho lo dicho, discúlpese la licencia, -la altisonante frase hecha- del titular de esta crónica. Pero la realidad está ahí y la historia de La forma del agua nos inunda. Entre fantasías, metáforas y verdades discurre la enternecedora relación límite de dos seres que, por encima de lo imposible, se aman y aquello de “que te folle un pez” deja de ser algo insultante. La idea gusta, nos gusta, ¡y mucho!


La-forma-del-aguaLa forma del agua

Dirección: Guillermo del Toro
Guion: G. del Toro y Vanessa Taylor
Intérpretes: Sally Hawkins, Michael Shannon, Octavia Spencer, Richard Jenkins, Doug Jones, Michael Stuhlbarg
Fotografía: Dan Laustsen
Música: Alexandre Desplat
EE.UU./2017/123 minutos
Distribuidora: Hispano Foxfilm

 

 

 

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