Porque desde sus años de formación universitaria, Iglesias no ha dejado nunca de leer ciencia de los ámbitos que más le interesan como la física –incluidos los Diálogos sobre la física atómica del mencionado Heisenberg–, la neurología o la reciente revolución genética. Una pasión que le vino al tiempo de algunos libros y de maestros suyos entusiastas como Luis Díez del Corral. Huelga decir que la que fuera profesora de historia del actual rey de España Felipe VI conoce bien la peripecia de los grandes nombres científicos del país, los Servet, Laguna, Cajal, Torres Quevedo, Ochoa, etc., todos ellos presentes en la nueva y monumental edición digital del Diccionario Biográfico de la Academia de Historia, con la semblanza de 50.000 personajes y 20 criterios de búsqueda.

Precisamente fue una autobiografía, la de la investigadora italiana especializada en neurología Rita Levi-Montalcini, fallecida en 2012 a la edad de 103 años, uno de esos libros que la profesora Iglesias cita entre sus lecturas preferidas. “Me gustaron de ella su As en la manga y sus recuerdos en Elogio de la imperfección”. Sin salir de la biología, menciona también “por lo mucho que me impactó y su capacidad para abrir un nuevo horizonte La lógica de lo viviente del también Premio Nobel de Medicina François Jacob”.

La directora de la RAH y autora entre otros libros de El Pensamiento de Montesquieu: Ciencia y filosofía en el siglo XVIII suscribe plenamente la idea de que #LaCienciaNoMuerde y considera su acercamiento necesario en tanto que como seres humanos nos hacemos preguntas y buscamos respuestas. “La ciencia es el sustrato de nuestra cultura y de nuestra civilización. Desde los griegos hasta ahora y además es apasionante. Satisface uno de los impulsos primordiales del ser humano, que es la curiosidad”. Para arrimarse sin recelos a los libros de ciencia, es una buena opción hacerlo de la mano de grandes divulgadores, aún mejores si tienen sentido del humor. En esa línea, la profesora Iglesias recuerda al físico teórico Richard Feynman, que aparte de Premio Nobel es un autor divertido que sabe recurrir a la anécdota y las curiosidades a la hora de seducir al lector. Valga de ejemplo inmejorable su obra ¿Está usted de broma, Sr. Feynman? publicada a mediados de los ochenta.

Puestos a dar títulos más recientes y fáciles de localizar, la profesora Iglesias recomienda libros de ciencia cognitiva en los que el cerebro tiene mucho protagonismo, caso de La neurología de la maldad de Adolf Tobeña, El cerebro de David Eagleman o La tabla rasa de Steven Pinker. “Pinker firma un libro capital que realiza un repaso por todas nuestras convicciones, creencias y prejuicios sobre la naturaleza humana, que analiza esa idea de que el cerebro es una tabla rasa sin nada escrito de antemano, cuando lo cierto es que en él hay naturalmente mucho escrito”. Para no leer del tirón pero sí tener siempre cerca en caso de consulta aconseja la Historia de la ciencia, de Carlos Solís y Manuel Sellés, que abarca desde la época de los presocráticos hasta la actualidad.