La muestra, organizada con motivo de la concesión a Campano del Premio de Cultura 2013 de la Comunidad de Madrid en su modalidad de fotografía, incluye todo tipo de soportes y técnicas utilizadas por el artista, desde las series dedicadas a las escenas urbanas, realizadas en ciudades como Nápoles, Nueva York, Palermo, Lisboa o Madrid, a la selección de polaroids hasta un buen número de fotolibros o catálogos.

“Campano tiene una forma de hacer fotografía que se aleja de las modas”, asegura el comisario. El fótografo ha utilizado principalmente el blanco y negro para realizar su obra, sin embargo, a partir de 2010 adopta definitivamente el color y la fotografía digital. Desde entonces lleva a cabo series de imágenes callejeras donde se pueden encontrar temas recurrentes junto a otros nuevos en los que se ve su pasión por la pintura, la cultura popular y el diseño gráfico.

Una de ellas es Pinturas de paso, donde fotografía paredes pintadas encontradas al azar en sus muchos paseos por la ciudad, que se convierten en cuadros que evocan la pintura abstracta, una pasión de Campano, quien siempre se ha acercado a la creación contemporánea. Como él mismo asegura, “cuando miro una pared y veo un Guerrero, un Malévich, un Tàpies, un Newman o un Rothko me vuelvo loco de alegría”.

Esta serie estará acompañada por la serie urbana, en la que mantiene la temática de los retazos parciales de las ciudades, y la de los números, recopilados a lo largo de su trayectoria, un motivo artístico que “me apasiona” y que considera muy interesante, divertido y, a su vez, inacabable, pero que constituye un extenso archivo de guarismos.

También se muestra una selección de escenas urbanas que continúan la temática de su obra anterior y muestran que se puede ser fotógrafo en color sin dejar de serlo en blanco y negro. “Son imágenes de la ciudad, tomadas por un fotógrafo paseante tal y como lo haría un coleccionista: buscando lo que le parece interesante”, explica Horacio Fernández.

La mirada de Campano es la de un observador que se detiene en detalles de la vida urbana como señales de tráfico, rótulos callejeros, letras, logos o anuncios, creando un imaginario cercano al pop. Estas fotos son el resultado de una mirada atenta a las diferencias y a lo insólito, configurando un enorme archivo visual de poesía urbana. Y esto se ha querido seguir en el montaje expositivo que es diferente según las series.

La muestra se completa con un catálogo que contiene textos del comisario y de otros especialistas en fotografía. Además, de forma paralela se ha organizado un programa educativo y cultural con diferentes actividades: encuentros con especialistas, visitas-tertulia y derivas fotográficas.