Sobre el espectáculo, el Premio Nacional de Danza de 2014 en la categoría de creación comenta: “Dácil y yo llevamos unos dos años pensando en este trabajo. Comenzamos sin nombre ni camino. En cada encuentro ahondábamos en viajes sin guía, con bailes cada vez más extraños, y sorpresas no clasificables, como lo que se encuentra al final de los cajones que no se visitan hace tiempo. Dos años con la tierra en barbecho y en esto encontrando más belleza en las cosas, belleza que surge de cada lugar, de cada espacio, de cada pensamiento… por si sola, sin contagios”.

Este trabajo, coproducido por Teatros del Canal y Festival Danzatac, podría titularse perfectamente “geografía”, porque trata de recomponer y revisitar lo que hay, ya sea un cuerpo material o un impulso. El material coreográfico se mueve entre el amor y la muerte, con cambios rápidos de las dinámicas que hablan de muchos ojos mirando una misma cosa. “Y es que este trabajo va de eso –explica su director–, de sugerir un paseo entre el amor y la muerte. Un hombre y una mujer se mueven y van tocando. Van construyendo algo líquido, muy acorde con la sociedad moderna. Habrá que empezar por desnudarse, pero no el cuerpo, habrá que desnudar las formas, y entender la geografía de donde se está”.