Cerca de 40 obras del segoviano pueden contemplarse hasta el 15 de junio, desde gouaches figurativos hasta óleos, collages u obras sobre papel. El recorrido pictórico se inicia en los años 30, cuando Esteban Vicente residió en Barcelona y París y fue influido por la estética de la escuela de París. En 1936, la Guerra Civil le condujo a los Estados Unidos, país en el que viviría hasta su muerte. Al otro lado del Atlántico iniciaría la etapa clave de su carrera, dominada por la abstracción y donde participó en el círculo de artistas de Nueva York y en exposiciones como Talent 1950 y 9th Street.

El título de la antología, Color y forma, sintetiza su preocupación por las formas básicas y el uso del color en busca del movimiento dentro de la composición, que recuerda a las obras de su coetáneo Mark Rothko. El propio Esteban Vicente lo resumía de esta manera: “Lo que importa es la estructura y cómo las cosas se llaman las unas a las otras”. “Los paisajes interiores no registran lo que veo, por supuesto, sino lo que me hace sentir lo que veo”.

Curiosamente, hasta 1987 no pudo ver su obra exhibida en España. A partir de entonces, instituciones como el Museo Reina Sofía han acogido parte de su producción artística. The Harriet and Esteban Vicente Foundation (Nueva York), el Museo Esteban Vicente (Segovia) y la Ameringer/McEnery/Yohe Gallery (Nueva York) han colaborado para que las obras que forman parte de Color y forma puedan verse ahora en Madrid.