A pesar de que se suele utilizar el término “futurismo” para referirse a la primera vanguardia rusa, y aunque la mayoría de los relatos canónicos sitúan la irrupción del Dadá en distintas ciudades occidentales (Zúrich, París, Berlín o Nueva York), la Rusia pre y posrevolucionaria tuvo un destacado protagonismo dentro de aquel radicalismo estético. El Museo Reina Sofía presenta Dadá ruso 1914-1924, una gran exposición en la que por primera vez se aborda el arte de vanguardia ruso desde la perspectiva de los cánones de aquel movimiento.

Tras una ardua labor de investigación y recuperación de abundante material inédito se muestran casi 500 obras realizadas durante el máximo apogeo del dadá por cerca de 90 artistas rusos y de otros países europeos como El Lisitzki, Kazimir Malévich, Vladimir Mayakovsky, Aleksandr Rodchenko, Olga Rózanova o Francis Picabia, Man Ray o Tristan Tzara.

Dividida en varias secciones, la exposición comienza con una de las primeras óperas del absurdo en lenguaje zaum, la influyente Victoria sobre el sol (1913), en la que participaron Kruchónij, Jlébnikov y Malévich, entre otros. Esta primera parte se centra en la abstracción alógica, alejada de la geometría y la música y desarrollada a partir del collage, el ready-made y las publicaciones.

La segunda sección abarca el período entre 1917 y 1924, desde el triunfo de la revolución rusa hasta la muerte de Vladímir Lenin, quien frecuentó el Cabaret Voltaire de Zúrich, y pone el énfasis en la temática propiamente revolucionaria y las nociones en torno al internacionalismo.

La última sección analiza las conexiones entre Rusia y dos de los principales centros dadaístas, París y Berlín, evidenciadas a través de las publicaciones de obras rusas en estas dos ciudades y la presencia de artistas como El Lisitski en Berlín o Serguéi Sharshun e Iliá Zdanévich en París.

Las obras proceden de numerosos museos y colecciones particulares de Rusia y del resto de Europa como el Museo Stedelijk de Ámsterdam, el Centre Pompidou de París, el Museo de Mayakovsky de Moscú, el Museo Estatal de Bellas Artes Pushkin, la Galería Tretyakov, el Archivo Estatal Ruso de Literatura y Arte, el Museo Literario Estatal Ruso Vladimir Dahl o el Archivo Lafuente, por citar solo algunos.

Negación, ironía, absurdo y azar

Esta exposición se aproxima al arte ruso de vanguardia desde la óptica de los cánones antiartísticos asociados al movimiento internacional Dadá. El proyecto antiacadémico de Kazimir Malévich para eclipsar el arte clásico o los experimentos del lenguaje transracional (zaum) de Velimir Jlébnikov y Alekséi Kruchónij son algunas de las contribuciones tempranas sobre las que se apoya la tesis que desarrolla esta muestra.

Las obras seleccionadas demuestran la intención de numerosos artistas no solo de involucrarse en proyectos de agitación pública con connotaciones cercanas a una perspectiva marxista, sino también de adoptar la negación, la ironía, el absurdo y el azar como principios básicos de sus manifestaciones artísticas.

Las performances extravagantes, las campañas de carácter antibélico, la negación del arte clásico y la innovadora forma de fusionar lo visual y lo verbal son algunos de los rasgos compartidos entre la vanguardia rusa y el movimiento internacional Dadá. En un intento por crear un paradigma estético alternativo tanto al Constructivismo positivista como al Suprematismo metafísico, la afirmación rusa da, da (sí, sí) se transformó en la negación net, net (no, no).