“A Xaudaró es imposible entenderlo sin tener en cuenta su estancia en Filipinas hasta los 11 años, donde su padre, ingeniero militar, estaba destinado. Allí fue donde descubrió el virtuosismo técnico de los estampadores japoneses, como Kono Barei o Imao Keinen, y su sentido de lo decorativo en lo tocante tanto al colorido como a la elección del punto de vista”, explica Felipe Hernández Cava, comisario de la exposición.

A pesar de su prolífica carrera, son muchos los que conocían a Xaudaró por su dibujo más identificativo, el perrito de orejas puntiagudas que incluía en sus viñetas con el fin de introducir al lector en cierto estado de ánimo para examinar las escenas. “Aunque su célebre y omnipresente perrito ha opacado sus orígenes, en algunas de sus obras tempranas practicó el simbolismo. También fue pionero de nuestra ciencia ficción con su historieta Un viaje al Planeta Júpiter (1907) –publicada en Gente Menuda–. Le caracterizaba un lenguaje muy personal, su capacidad para el detalle y un inteligente uso de un color fresco, vivo”, señala Juan Manuel Bonet, director del Instituto Cervantes.

Con un total de más de siete mil originales de Joaquín Xaudaró entre sus fondos, el Museo ABC rinde ahora homenaje al que fuera el dibujante español más popular de su tiempo, del que siempre destacó su virtuosismo a la hora de poner en pie un retrato humorístico de las clases sociales de su tiempo exento de acritud –de ahí La buena gente, el título de la muestra–.

PORTADA, 1904 ©MUSEO ABC.