Iñaki Martínez Antelo.

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Iñaki Martínez Antelo anuncia su marcha

Quienes trabajamos en el ámbito de la cultura sabemos que es un reto llevar adelante proyectos en medio de una frágil situación que la crisis de los últimos años no ha hecho sino agravar. Desde el MARCO llevamos demasiado tiempo trabajando en una situación muy complicada, con unos presupuestos al límite de lo razonable para un centro de sus dimensiones y características.

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Llevo años intentando manejar el rumbo y defendiendo sus funciones como centro de arte contemporáneo, tratando de mantener la calidad de la programación y la independencia en la gestión. A día de hoy, pienso que, tras once años al frente de lo que ha sido un proyecto ilusionante, se ha cumplido una etapa y es necesaria una renovación. Por ello, he decidido no continuar una vez finalice mi contrato de Dirección en noviembre de 2017, tal como he comunicado oficialmente ayer, con ocasión de la reunión del Patronato de la Fundación MARCO.

Me iré del MARCO con la conciencia tranquila por haber llevado a cabo una programación de la que me siento muy satisfecho, en condiciones difíciles, y gracias a la colaboración de un equipo de verdaderos profesionales que en estos años me han demostrado, además de su lealtad, su capacidad de adaptación a todo tipo de situaciones. Quiero agradecerles su dedicación y entrega.

Me iré del MARCO profundamente agradecido por la labor de cientos de artistas que han participado en nuestras exposiciones y en otros proyectos, por el trabajo de comisarios, conferenciantes, docentes de cursos, organizadores de conciertos y festivales, personal de empresas auxiliares, o estudiantes en prácticas, entre los muchos colaboradores que nos han acompañado. También quiero agradecer el apoyo de patrocinadores privados, y de todas las instituciones públicas y privadas que han confiado en nosotros, así como de los museos con los que hemos coproducido exposiciones o establecido acuerdos de colaboración. Y tengo que dedicar un reconocimiento muy especial a la Agrupación de Amigos y a la que ha sido su Presidenta desde su inicio, Daniela Sarraino, que además de habernos apoyado con sus aportaciones anuales, han estado siempre ahí, no sólo en las inauguraciones y viajes, sino también cuando los hemos convocado para colaborar en múltiples actividades.

Me iré del MARCO con la convicción de que ha merecido la pena recuperar y mantener un edificio que es un referente histórico volcado en el presente. ¿Qué mejor metáfora de libertad que un lugar de represión transformado en centro de arte contemporáneo? El MARCO es un espacio simbólico cuyo valor patrimonial reside, además de en su peculiar tipología arquitectónica, en ser parte de la memoria personal y colectiva. A lo largo de este tiempo, su pasado como cárcel y juzgados ha sido fuente de inspiración para un buen número de artistas y proyectos, y para incontables convocatorias ciudadanas.

Hemos intentado que todas las subjetividades se hayan sentido involucradas en nuestro proyecto, lo que es, al fin, nuestro reto último y por el que hay que seguir luchando. Desde las bases asentadas por la primera directora del Museo, Carlota Álvarez Basso, hasta hoy, ha hecho falta mucho trabajo para construir una institución cultural reconocida. Ahora es necesario un esfuerzo conjunto para que continúe como espacio profesionalizado en el ámbito del arte contemporáneo, tal como se formula en los Estatutos de la Fundación MARCO.

En noviembre de 2017 se termina mi contrato de Dirección, y he puesto mi cargo a disposición del Patronato para quedarme hasta que sea necesario, hasta que llegue un nuevo director o directora que pueda retomar su funcionamiento y programación. Creo que la vía más adecuada para avanzar sería la convocatoria de un concurso público con un comité de expertos, y no lo digo como opinión personal, sino haciendo valer lo que es práctica habitual desde hace más de diez años. Existe un Manual de Buenas Prácticas en los museos españoles, consensuado con todas las administraciones y apoyado por todas las asociaciones del sector.

Solo una solución desde el ámbito profesional puede evitar un futuro incierto o preocupante. El MARCO es un organismo autónomo y debe seguir siéndolo. Las exposiciones y proyectos deben ser consecuentes con lo que el Patronato y el equipo directivo consideren adecuado para cumplir los fines de la Fundación. Entre los objetivos de un centro como el MARCO no pueden estar la especulación o espectacularización de la cultura, sino el generar conocimiento, patrimonio, formación, criterio y debate.

Para terminar quiero agradecer, y sabéis que es un agradecimiento sincero, el apoyo de los medios de comunicación, que nos habéis ayudado a difundir nuestra labor y a quienes desde aquí hemos intentado siempre facilitar vuestro trabajo. Seguiremos haciéndolo.

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