
Las grandes marcas francesas están comenzando a introducirse en el mercado del arte. Por poner un par de ejemplos, la tienda de Louis Vuitton en los Campos Elíseos, su buque insignia en París, cuenta ya con un espectacular espacio expositivo propio en el que actualmente se presenta una exposición titulada Perspectivas y la compañía quesera Bel, fabricante de los populares quesitos “La vaca que ríe” ha puesto en marcha recientemente un centro de arte contemporáneo dirigido por Laurent Flével, miembro de la familia propietaria y apasionado coleccionista de arte.







