#LaCienciaNoMuerde y puestos a perderle el miedo y a hacerlo esta vez de la mano de alguien profesionalmente ajeno a ese mundo, pocos cicerones tan eficaces como Rosa: contagia entusiasmo en cada recomendación y le bastan unos segundos para convencerte de que “el mundo de la divulgación científica está lleno de libros maravillosos y absolutamente fascinantes que de una manera progresiva y deslumbrante desvelan todos los misterios del mundo”.

No se ve capaz Montero de evocar un primer libro concreto que marcara su interés para siempre por la ciencia aunque entre sus lecturas adolescentes sí recuerda como una fabulosa “patada en la cabeza el descubrimiento de un libro breve, hermoso y poético” como es El azar y la necesidad, de Jacques Monod, Premio Nobel de Fisiología y Medicina. Otras lecturas tempranas que recuerda con gusto son el clásico Cosmos del televisivo Carl Sagan, y la serie de volúmenes sobre historia de la ciencia que escribía Isaac Asimov cuando no estaba inventando tramas protagonizadas por robots.

Para entrar con buen pie en el género, la autora de La hija del caníbal tiene una receta infalible con un par de obras más recientes. “Si alguien no ha leído nunca nada de ciencia se lo va a pasar en grande si se sumerge en Una breve historia de casi todo de Bill Bryson, un autor muy claro y siempre divertido. Cómprenlo y si me equivoco, se lo pago”. Se declara asimismo fan absoluta del gran best seller de Yuval Noah Harari. “Sapiens es un libro verdaderamente rompedor y emocionante, fascinante en su manera de explicar cómo hemos llegado los seres humanos hasta aquí, sazonado con muchos más ingredientes que los propios de la paleontología. Imposible no quedar atrapado en su relato”.

Debilidad por la neurología

Entre tanta disciplina científica como hay, nuestra prescriptora no oculta su gran debilidad por las neurociencias; natural pues que tenga a mano toda la obra del gran Oliver Sacks. “Muy fáciles de leer, sus libros te conducen, con las mejores armas de la narrativa, por el mundo inacabable de la neurología y las otras realidades. Todos recomendables pero mi favorito es Un antropólogo en Marte”. Sin salir de los misterios de la mente, cita también Incógnito de David Eagleman y Fantasmas en el cerebro de V.S. Ramachandran. Rosa tampoco le hace ascos a la física o las matemáticas, y cita en estos ámbitos Borges y la física cuántica, de Alberto Rojo, y ¿Qué hubo antes del Big Bang?, de Rafael Alemañ, y el más reciente La poesía de los números, de Daniel Tammet, que con tanta gracia sabe mezclar autobiografía y operaciones matemáticas.