Choi Eun-Hee, Kim Jong-Il y Shin Sang-Ok.

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Cuando Kim Jong-Il rodó su gran película

Choi Eun-Hee, Kim Jong-Il y Shin Sang-Ok.
Choi Eun-Hee, Kim Jong-Il y Shin Sang-Ok.
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Imaginen a un cinéfilo apasionado. Ha producido alguna película que ha funcionado bien en su país, pero no termina de sentirse satisfecho. Necesita una obra icónica, uno de esos trabajos que unen a todo un país y traspasan fronteras. Nuestro productor, aunque no lo reconozca públicamente, sueña con trabajar con grandes estrellas y alcanzar el nivel de admiración que reciben las películas de Estados Unidos. Necesita contar con los mejores. Entonces se le ocurre un plan: secuestrar al director y la actriz más aclamados del país vecino. Esta es la historia de la pasión por el cine del ministro de Propaganda de Corea del Norte. Esto es lo que cuenta Paul Fischer en 'Producciones Kim Jong-Il presenta...'.

En los años sesenta, Shin Sang-Ok y Choi Eun-Hee estaban en la cresta de la ola. El director y la actriz tenían Corea del Sur rendida a sus pies. Juntos formaban un tándem profesional y sentimental impecable. En 1962 ganaron el premio a mejor película en el Festival de Cine de Asia y el Pacífico por Mi madre y su invitado, una confirmación más de su éxito.

Al norte del paralelo 38 estaba la otra cara, la de Kim Jong-Il, que no dejaba de hacer méritos para convencer a su padre, Kim Il-Sung, de que era digno de ser el nuevo jefe de Estado de Corea del Norte. Pronto, los destinos de las estrellas surcoreanas y el ministro de Propaganda norcoreano se cruzarían.

Fischer se apoya en numerosos testimonios para contarnos una historia tan alucinante como el propio clima que se respira en el Reino Ermitaño. Como Marlon Brando en Apocalypse now, la sombra de Kim planea en todo momento sobre los protagonistas, Shin y Choi. Poco a poco vamos construyendo una imagen más íntima del fallecido líder norcoreano, un amante absoluto del cine y con la ilusión de un niño ante las personas que admira.

Gracias a Fischer descubrimos, por ejemplo, que el Amado Líder tenía una red internacional de pirateo de películas para disfrutarlas en su intimidad, a espaldas de un pueblo al que se aleccionaba para no consumirlas. Las páginas de Producciones Kim Jong-Il presenta… nos revelan a un hombre con una ambición desmedida que llegaba hasta las últimas consecuencias para lograr sus objetivos y que combinaba la sangre fría para tomar decisiones drásticas con la amabilidad de un buen anfitrión que quiere agradar a sus invitados.

Película de espías

El libro de Fischer, construido como un ensayo, llega a alcanzar momentos de thriller y película de espías. Los intentos de fuga de Shin, la desesperación de Choi, la amistad insólita de ambos con Kim… Juntos rodarían títulos que ensalzaban el espíritu nacional y la inexplicable ideología Juche como Emisario sin retorno, e incluso se atrevieron con el cine de monstruos, dando lugar a Pulgasari, título de culto por su aroma a serie B.

Pero al final, ¿qué sabemos de Corea del Norte? Cada noticia que nos llega de allí viene rodeada de una mezcla de alerta, amenaza y absurdo. Celoso de su intimidad y cerrado al exterior, el país asiático no lo pone fácil a la hora de conocerlo. El año pasado, el excelente documental The Propaganda Game, de Álvaro Longoria, dejaba a los espectadores sacar sus propias conclusiones mientras reflexionaba sobre lo difícil que es separar la verdad de la mentira.

¿Cuánto de cierto hay en lo narrado por Fischer en su libro? Quizá nunca lo sepamos. Sin embargo, la increíble historia de pasión y lucha de Shin y Choi bien merece una lectura. Kim Jong-Il buscaba realizar una gran película, y al final lo logró. Lo que no esperaba es que él sería uno de sus principales protagonistas.

Producciones Kim Jong Il presenta

Producciones Kim Jong-Il presenta…
Paul Fischer
Traducción: Ferran Esteve
Turner
400 páginas
19,90 euros
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Más sobre: Choi Eun-Hee, Corea del Norte, Kim Jong-Il, Paul Fischer, Producciones Kim Jong-Il presenta..., Pulgasari, Reino Ermitaño, Shin Sang-Ok, The Propaganda Game, The interview, Turner