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Los pintores de lo real

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Dos errores paradójicos se han incrustado en la mente del hombre contemporáneo, aquel que anacrónicamente atribuye las características del arte realista a nuestro tiempo, a nuestra época, aquella visión que replica un modelo real de forma literal, y aquel que considera que todo arte tradicional era, en sí mismo, realista. Para confundir más el panorama están aquellos que establecen como sinónimo arte realista con arte figurativo.

En el ánimo de “desfacer entuertos” y bajo el titulo El Museo del Prado: los pintores de lo real. De Caravaggio a Goya, la Fundación del mencionado museo organizó un curso en el que se marcó como esencial objetivo analizar los ejemplos más característicos de la soberbia representación de pintores realistas, españoles y extranjeros, que reflejan la variedad de estilos y la diversidad de géneros y temas abordados.

Nace así y de la mano de dieciséis estudiosos de primer nivel Los pintores de lo real, un texto en el que se analiza en un tono ameno y comprensible la complejidad de la creación, el desarrollo del realismo y su decisiva influencia en el arte contemporáneo.

Se pasa de un modo minucioso revista a la Escuela Española, universalmente conocida por ser una de las más representativas de esta corriente. Escuela que juega un papel fundamental a través de algunos de sus mejores maestros, llámense Ribera, Sánchez Cotán, el primer Velázquez, Zurbarán, Meléndez, Murillo o Goya. Cada uno de ellos plasma en sus obras el drama, la acción, la vida como una parte más de lo real.

Como señala Fancisco Calvo Serraller, el realismo es la gran vanguardia del mundo contemporáneo, Pintores de lo real reivindica a una serie de grandes maestros del pasado que, a su modo y a través de su nueva visión de la pintura -aquella que considera como objetivo del arte toda la realidad circundante por insignificante que sea-  está reivindicando el vanguardismo.

Los orígenes

Tocaba a su fin el otoño de 1606 cuando Caravaggio, sentenciado a la pena capital por haber matado a un hombre en una reyerta callejera, escapó de Roma a la entonces ciudad española de Nápoles. A partir de este episodio y esta época su pintura adquiere mayor hondura y peso y pasa a reflejar las nuevas tensiones y temores de una existencia, la suya, cada vez más tormentosa.

Como escribe Helen Landong, “la influencia de Caravaggio, que fue inmensa en toda Europa, tuvo su más larga duración en España”. Se inició así un ciclo que no debe ignorar que el genio del que hablamos había nacido en Milán en 1571, ciudad que por entonces pertenecía a la monarquía hispánica, en consecuencia, que el artista transgresor que protagonizó una revolución estilística, que infundió nueva vida a asuntos convencionales y que protagonizó un arte que establece un manejo nuevo y dramático de las luces y las sombras era, al nacer, súbdito español.

Pintores de lo real se abre y nos abre a la genialidad de aquellos que le dieron una vuelta nueva a la luz -a partir de Caravaggio el mediodía y su luz dejan de ser protagonistas- a quienes pasaron de seguir considerando el concepto de luz como algo limpio, luminoso en sí  mismo para, profundizando y arrancándole el alma a los matices, permitir que aflorasen claroscuros y sombras de modo que, acaso sin saberlo, se estuviese inventado aquello que, mucho más tarde, llamamos hoy cine o fotografía.

No se lo pierdan.

Los pintores de lo real.
Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores.

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