De padre nacido en Pescara, como vocalista se le daban especialmente bien las tonadas italianas más populares y como intérprete formó exitosa pareja cómica con Jerry Lewis. Su legendaria indolencia no le impidió colarse en mogollón de películas en los años cincuenta y sesenta, la mayoría poco memorables con algunas excepciones notables (Bésame tonto, Como un torrente) y una obra maestra del cine en general y del western en particular, Río Bravo, que incluye su mejor trabajo como actor y la posibilidad de verle cantar tumbado y sin quitarse el sombrero de la cara con Ricky Nelson a la guitarra y John Wayne como imponente espectador.