Libros. Foto: Sonia Aguilera

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Crece el número de lectores, desciende el de librerías

Libros. Foto: Sonia Aguilera
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El informe 'La lectura en España 2017' confirma, a pesar de la creencia predominante, que el número de lectores frecuentes, los que lo hacen al menos una vez por semana, aumenta en nuestro país, aunque sigue existiendo una gran bolsa de personas, que se acerca al 40% de la población, que declara que jamás abre un libro. Por el contrario, en los últimos años, el número de librerías está reduciéndose de forma muy preocupante.

El auditorio de la Biblioteca Nacional de España acogió el acto de presentación del informe elaborado por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), que contó con la participación del secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, la directora de la BNE, Ana Santos Aramburo, y el presidente de los editores españoles, Daniel Fernández.

Coordinado por José Antonio Millán y prologado por el director de la Real Academia Española, Darío Villanueva, y el director de la Biblioteca Nacional Argentina, Alberto Manguel, el informe, tercero que se publica tras las ediciones de 2002 y 2008, analiza en qué situación se encuentra la lectura en España así como aquellos elementos que están contribuyendo e influyendo en el desarrollo de los procesos lectores en nuestro país, desde la producción de títulos a su difusión y promoción.

El presidente de la FGEE afirmó en su intervención que al igual que el deporte y la preocupación por su práctica son en España “motivo de orgullo nacional”, la lectura “no ha formado parte de las preocupaciones del sistema educativo y social y el hecho de que cierren bibliotecas y librerías es un drama”.

Fracaso nacional

Las encuestas y estadísticas ofrecen datos muy variados, según comentó Fernández, ya que mientras la encuesta del CIS cifra en el 35% los españoles que confiesan que no abren jamás un libro, otras son peores y sitúan en un 40% los ciudadanos que aseguran no tener interés por la lectura o por el mundo de la cultura en general. Según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, un 39,4% de los ciudadanos no leyó ni un libro en 2015. Unas cifras que, según afirmó el presidente de la FGEE, suponen “un tremendo fracaso como país” ante el que es necesario “corregir rápidamente el rumbo” por lo que ha expresado su confianza en que el Plan de Fomento de la Lectura que planea el Gobierno sea aprobado cuanto antes.

En este sentido abundó el secretario de Estado de Cultura, que prometió que habrá un Plan Nacional. Aunque no habló de fechas, comentó las líneas maestras del proyecto, que aspira a implicar al sector editorial, a las comunidades autónomas y a la sociedad en su conjunto.

El plan pretende que las escuelas vuelvan a dedicar a la lectura el mismo tiempo que a la formación física y deportiva y que sea una actividad transversal, incluida en todas las asignaturas. Además busca que los jóvenes “reaprendan a leer como actividad lúdica pues al leer nos convertimos en creadores, al trasladar el mundo del narrador a nuestra imaginación”, afirmó. Otro objetivo es que se lea “desde la legalidad”, lo que supone una lucha más dura contra la piratería. “El libro y la lectura son la principal industria cultural de nuestro país y aportan más del 1% al PIB”, recordó Benzo.

La lectura en España rompe con la creencia predominante de que la gente lee cada vez menos. “Los datos que se han ido recabando nos indican, de un modo pertinaz, todo lo contrario”. En los últimos 15 años se registra un incremento de 11,2 puntos en la proporción de lectores frecuentes. Hay más mujeres lectoras que hombres, el perfil de los que leen frecuentemente es el de una persona urbana de entre 30 y 55 años y con formación universitaria, en tanto los que menos se acercan a los libros son los de más edad de zonas rurales.

Bibliodiversidad

El informe también señala que la edición española se sigue caracterizando por un fuerte pluralismo cultural y una rica bibliodiversidad que incluye, además, el pluralismo lingüístico. Apunta también que internet ha transformado los modelos de negocio y de gestión para muchas empresas. Editar un libro o generar un contenido es cada vez más factible para cualquier persona gracias a la tecnología y a la posibilidad de subcontratar cualquier servicio o proceso industrial y comercial.

Esta situación ha llevado a un importante crecimiento de la autoedición y a la fragmentación y diversificación de la oferta entre una multitud de agentes editores. Los nuevos modelos también están obligando a la adaptación de las librerías, unos establecimientos de la cadena del libro que han sufrido de manera importante durante la crisis.

El informe aborda también la situación del sistema bibliotecario español y pone de manifiesto que, tras dos décadas, entre 1990 y 2010, en las que creció el número de bibliotecas y puntos de servicio, al llegar la crisis, si bien su número desciende poco en términos relativos, se reducen los horarios de apertura y se produce un envejecimiento de las colecciones.

También destaca que existen diferencias entre las bibliotecas públicas de las ciudades y municipios mayores y las de los pueblos pequeños, así como entre unas comunidades y otras. La Ley 10/2007 no ha logrado garantizar un mínimo servicio bibliotecario similar para toda la población. Aunque se destaca que los años transcurridos desde 2008 hasta hoy han sido los de máximo desarrollo de bibliotecas escolares, sin embargo, en este periodo se constata un momento de impulso inicial, que finalizó en 2011, y una etapa de estancamiento e incluso retroceso que llega hasta hoy.

Panorama disperso e irregular

En el informe también se aborda la situación de la lectura y la competencia lectora en las leyes educativas, especialmente tras la aprobación de la LOMCE, que supuestamente pretende dar respuesta a las exigencias de la OCDE, y sin embargo no marca ninguna diferencia sustancial respecto al marco creado en la LOE. De hecho, destaca el texto, si bien la LOE establecía que la lectura constituye un factor fundamental para el desarrollo de las competencias básicas y que los centros, al organizar su práctica docente, deberán garantizar la incorporación de un tiempo diario de lectura no inferior a treinta minutos a lo largo de todos los cursos de la etapa (educación primaria), en la LOMCE, la asignación temporal se ha visto limitada a “un tiempo diario” y ha quedado incluida dentro de una serie de “elementos transversales” que deben tratarse en todas las asignaturas, compartiendo espacio con cuestiones dispares.

Los planes autonómicos de lectura también son analizados. En este apartado se concluye que el panorama es disperso e irregular. En la mayoría de las comunidades se han dictado instrucciones o normas para la elaboración de un plan de lectura y, también en la mayoría, son las bibliotecas escolares el espacio donde se desarrollan la mayor parte de las actividades relativas a este ámbito. Sin embargo, aunque se mantiene en el discurso oficial la preocupación por la lectura, se detecta, en general, un claro declive en su interés y promoción en comparación con lo recogido en el informe de 2008, además de una gradual desaparición de la lectura como tema relevante de trabajo en las agendas autonómicas.

El informe también aborda cuestiones como la irrupción de las pantallas de los teléfonos con conexión a la Red, el desarrollo de los clubes de lectura, muy numerosos en todo el país, los sistemas de recomendación de lecturas y libros en la web y la interrelación entre las distintas formas de ocio con las que convive la lectura, como juegos y películas.

El secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, junto al presidente de la FGEE, Daniel Fernández, y la directora de la Biblioteca Nacional, Ana Santos.

El secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, junto al presidente de la FGEE, Daniel Fernández, y la directora de la Biblioteca Nacional, Ana Santos.

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