Ángela Segovia.

Posted by & filed under Poesía, Premios, becas y reconocimientos.

Ángela Segovia gana el Miguel Hernández

Ángela Segovia.
Compartir:





Ángela Segovia ha sido galardonada con el Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Poesía Joven ‘Miguel Hernández’ 2017 por 'La curva se volvió barricada' (La uña rota, 2016). El jurado ha reconocido a Segovia “por representar la apertura de la poesía española hacia nuevos caminos que tienden puentes con nuevas formas de expresión artística y con la poesía hispanoamericana”.

Ángela Segovia nace 1987 en Navas del Marqués (Ávila), un lugar donde, según ellas misma, “el invierno nunca es apacible, da un poco de miedo, el viento es violento y parece traer agujas a la piel”. Ha publicado ¿Te duele? (V Premio Nacional de Poesía Joven Félix Grande, 2009) y de paso a la ya tan (ártese quien pueda, 2013). “Qué extraña actividad esta de escribir, los días pasan acelerándose y paralizándose, como si fuera la misma cosa”.

En 2015 y 2016 es becaria de creación en la Residencia de Estudiantes. “Aquí pasan y no pasan las cosas, a veces cuando vuelvo de noche y entro por el camino donde los árboles de olor, veo al fondo los edificios, rodeados de negrura, y con las ventanas restallando de luz amarilla, y me parece cosa de otro mundo”.

Su proyecto teatral Cuarto para niños vivos que no quisieron nacer participó en los V Encuentros Magalia de Teatro Alternativo. Hizo las piezas de investigación escénico-poética Guerra-vacas (Espacio La Nave, Madrid, 2009), El muro esta noche el río eclíptico (Zírculo Inestable de Tiza, La Tabacalera, Madrid, 2011), Ganas dan decirte muchas de (Festival Intersecciones Poéticas, 2015) y Archiva vía metalada (Picnic Sessions, CA2M, Móstoles, 2015).

“La poesía sirve para hacer un lenguaje que complica, abre y entorpece y amplía la comunicación”

Desde hace varios años participa activamente en Euraca (seminario de investigacion en lenguas y lenguajes de los últimos días del euro) y actualmente está escribiendo su tesis doctoral que lleva por título Formas insurgentes de la poesía chilena postgolpe. “Creo que fue mientras caminaba en mitad de la carretera bajo la lluvia, el cuerpo se liberaba, todo estaba por suceder, y al tiempo, todo había sucedido ya, es sólo un instante, exactamente esa clase de gesto que… me gustaría que fuera la vida, extenso extenso extenso, un puro accidente, más o menos borroso, más o menos feliz, más o menos extraño”. Ha traducido su primer libro de poesía, CO CO CO U de Luz Pichel.

El jurado de este galardón ha estado presidido por Óscar Sáenz de Santa María, director general de Industrias Culturales y del Libro, y como vicepresidente ha actuado Javier Pascual, subdirector general del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Además ha contado con los siguientes vocales: por la Real Academia Gallega / Real Academia Galega, Olivia Rodríguez; por la Real Academia de la Lengua Vasca / Euskaltzaindia, Karmele Jaio; por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), Ángeles Pérez; por la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE), Javier Lostalé; por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Julia González; por el Centro de Estudios de Género de la UNED, Ana Isabel Zamorano; designada por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Maica Rivera. Asimismo han formado parte del jurado los dos últimos autores galardonados, Gonzalo Hermo (2015) y Constantino Molina (2016).

Poemario-poliedro

La curva se volvió barricadaEscrito entre Valparaíso, Barcelona y Madrid, La curva se volvió barricada traza puentes con el habla latinoamericana al tiempo que inspecciona los lenguajes de la calle de esta Europa cada vez más hueca, violenta y patriarcal.

Un poemario-poliedro de nueve lados cuyos ángulos, “con articulaciones  múltiples y pugnantes por el desencaje”, como dice la autora, parecieran resistirse a confluir en un mismo punto. Y acaso sea esta resistencia la que logra formar un todo estructuralmente orgánico e inquietante como poemario.

Un libro marcado por la necesidad de romper ciertos códigos, violentar la palabra y dinamitar desde dentro del lenguaje lo que podríamos llamar “la buena letra” (la buena letra es el disfraz de las mentiras), impuesta por quienes hacen de la poesía un artefacto inane, pseudoexistencial, un lugar decorativo y confortable.

Aquí el lenguaje se vuelve barricada y obstáculo tras el que parapetarse y protegerse y escribir contra ciertos órdenes. Y curva y tránsito para dar paso, desde los laterales, a otras formas, otros límites, otras sensibilidades.

Más sobre:

Comentarios

  • (will not be published)