En el caso de Fernández, la distinción se centra en Familia. El jurado reconoce la singularidad de una pieza que expresa su mirada como creadora y su capacidad para innovar en la composición coreográfica y explorar nuevos lenguajes escénicos. En su valoración subraya también la delicadeza expresiva de sus creaciones y su conocimiento de las relaciones entre el cuerpo, el espacio y la musicalidad.
Bailarina y coreógrafa, Fernández (Granada, 1970) se formó en danza clásica y contemporánea en el Real Conservatorio de Sevilla y en la Escuela de Teatro de la Danza de Madrid. Amplió después sus estudios con creadores como Francesc Bravo, Debra Greenfield, Carl Paris, Ana Buitrago, Elena Córdoba, María Ribot y Mónica Valenciano. Con esta última trabajó entre 1994 y 2005 en la compañía El Bailadero-Mónica Valenciano.

Su producción independiente abarca desde piezas escénicas hasta propuestas de formato expositivo. Entre sus trabajos figuran Matrioshka, Maya, Shichimi Togarashi, Las Perras, Kratimosha, Souvenir, las dos versiones de En Construcción, Perrita China y Expografía. Ha participado asimismo en proyectos de Gary Stevens, Odd Enginears, Karin Elmore, Cuqui Jerez y Sonia Gomez, con distintas responsabilidades de interpretación, coreografía y colaboración artística.
El reconocimiento atiende también a una faceta sostenida a lo largo de su carrera. El jurado considera esenciales su apoyo y colaboración con nuevos artistas de la escena contemporánea, además de su trayectoria docente. Fernández colabora en el máster de prácticas escénicas y cultura visual de la Universidad Complutense de Madrid y ha trabajado en la formación de profesores de primaria dentro del proyecto LOVA, La Ópera, un Vehículo de Aprendizaje. Actualmente desarrolla, con la colaboración de Santiago Alba Rico, la segunda fase de ser o no ser un cuerpo, una investigación artística y corporal nacida en 2014.
Discurso propio
El premio de Interpretación a Marco Flores reconoce su trabajo en Tierra virgen (2025) y en la gira de Rayuela. El jurado destaca una técnica excepcional, el dominio del compás y un virtuosismo que transforma el flamenco desde la elegancia y la versatilidad escénica.
La valoración sitúa al bailaor en un momento de madurez profesional y resalta su voluntad de seguir indagando desde un discurso propio. También señala su generosidad hacia las generaciones más jóvenes y su manera de abordar asuntos complejos y socialmente comprometidos.
Flores (Arcos de la Frontera, Cádiz, 1981) comenzó con un aprendizaje autodidacta y se formó después con Antonio Canales y Javier Latorre. Integró las compañías de Sara Baras y Rafaela Carrasco antes de desarrollar sus propios proyectos. Desde 2004 ha codirigido y coproducido espectáculos junto a artistas como Manuel Liñán, Olga Pericet y Daniel Doña.
En 2010 fundó su compañía, con la que estrenó DeFlamencas, distinguido con el Premio de la Crítica Especializada del Festival de Jerez de 2012. Desde entonces ha producido más de diez espectáculos y ha presentado sus trabajos en escenarios como los Teatros del Canal de Madrid, el Mercat de les Flors de Barcelona, el New York City Center, la Ópera de Sídney y el Sadler’s Wells de Londres. Su recorrido incluye también citas como la Bienal de Sevilla, el Festival de Jerez, Madrid en Danza, Dansa València y el Flamenco Festival de Londres.
El Nacional se suma a reconocimientos que han distinguido diferentes momentos de su carrera. Recibió El Ojo Crítico de Danza de Radio Nacional de España en 2018 y el Premio Max al Mejor Intérprete Masculino de Danza en 2020 por Origen. Las dos obras destacadas en este fallo cuentan también con galardones previos. Rayuela le valió el Premio Godot al Mejor Intérprete Masculino de Danza de 2024, otorgado por la crítica de Madrid, y Tierra virgen obtuvo en 2025 el Premio de la Crítica Especializada del Festival de Jerez.