El Museo de Pintura presenta un centenar de obras de las escuelas italiana, flamenca y española, con nombres como Tiziano, Tintoretto, Veronés, Rogier van der Weyden, Luca Giordano, José de Ribera y Michiel Coxcie. Veintiuna piezas se incorporan por primera vez a la exposición permanente y casi un tercio de las pinturas expuestas se han restaurado específicamente para esta reapertura.
El nuevo relato examina cómo se reunió la colección a lo largo de los siglos. Felipe II convirtió el monasterio en uno de los grandes centros artísticos de Europa al destinar a él algunas de las pinturas religiosas más destacadas de sus fondos. Las aportaciones posteriores de Felipe IV, Carlos II, Carlos IV e Isabel II ampliaron ese patrimonio con obras de las principales escuelas europeas.
En la inauguración, la presidenta de Patrimonio Nacional, Ana de la Cueva, ha recordado que la arquitectura y la pintura fueron una inquietud personal de Felipe II durante toda su vida. Ambas disciplinas, ha señalado, resultan esenciales para comprender la dimensión cultural y política del monarca y del propio monasterio.
La reorganización del Museo de Pintura responde a esa relación entre las obras, el coleccionismo y la representación del poder. Víctor Cageao, director de las Colecciones Reales, ha explicado que el recorrido «ofrece una visión completa de la formación de las Colecciones Reales y del papel que el arte desempeñó en la construcción de la imagen de la monarquía».
Entre las piezas principales figura el díptico de la Alegoría de la Redención, de Michiel Coxcie, conocido como «el Rafael flamenco». También se expone el Calvario, una de las obras más relevantes de Rogier van der Weyden por su maestría técnica y su originalidad compositiva. Las pinturas que Federico Zuccaro realizó para el retablo mayor de la basílica y que Felipe II rechazó forman parte asimismo de la selección.
Puertas abiertas
Hasta el 31 de diciembre de 2026, ambos museos podrán visitarse gratuitamente de forma independiente, sin adquirir la entrada general al monasterio. Para acceder será necesario recoger la entrada gratuita en el Centro de Recepción de Visitantes de El Escorial y entrar por el acceso norte, habitualmente reservado a grupos.Desde el 1 de enero de 2027, los dos recorridos estarán incluidos en la entrada general. También se podrá adquirir una entrada específica para quienes ya conozcan el Real Monasterio.
La programación para familias comenzará ese mismo mes. Bajo el título El gran proyecto del Rey, las visitas se celebrarán todos los domingos de enero a noviembre de 2027.
El Museo de Arquitectura sigue el proceso de creación de El Escorial desde sus primeros diseños hasta la construcción del conjunto y sus transformaciones posteriores. Planos, grabados, maquetas y herramientas históricas conviven con nuevos recursos audiovisuales en una museografía modernizada, con contenidos didácticos adaptados a distintos públicos.
Juan Bautista de Toledo, autor de las primeras trazas, y Juan de Herrera, responsable del desarrollo de una arquitectura innovadora que acabaría definiendo la identidad del monasterio, ocupan un lugar destacado en el recorrido. La Galería de Herramientas se detiene en los avances técnicos que hicieron posible levantar el edificio y en el trabajo de los numerosos profesionales que participaron en la obra.
La exposición aborda además la evolución del monasterio a lo largo de más de cuatro siglos y su influencia en la arquitectura europea. En esa difusión tuvieron un papel fundamental los grabados de Pedro Perret, realizados a partir de diseños de Juan de Herrera, que extendieron la imagen de El Escorial por Europa.
«El Monasterio es, en sí mismo, la principal pieza del Museo de Arquitectura», ha afirmado Luis Pérez de Prada, director de Inmuebles y Medio Natural de Patrimonio Nacional. La intervención busca explicar cómo se construyó y cómo ha llegado hasta el presente.
Los dos museos tienen su origen en los espacios creados en 1963 con motivo del cuarto centenario de la colocación de la primera piedra del monasterio. El de Pintura se instaló en el antiguo Palacio de Verano de Felipe II. El de Arquitectura, concebido por Javier Feduchi y Jesús Bosch, ocupó la Planta de las Bóvedas, rehabilitada por Ramón Andrada, y obtuvo reconocimiento internacional por la singularidad de su planteamiento expositivo.
La renovación actual reorganiza los accesos y los itinerarios e incorpora uno de los Salones de Honor. Allí se exhiben elementos originales del Monumento de Semana Santa diseñado por Juan de Herrera. También se ha recuperado una antigua cocina del palacio como espacio de descanso de carácter museográfico, con chimeneas históricas y piezas de menaje.
















