Los desenfoques, las manchas y los reflejos forman parte de un lenguaje visual que ha convertido a Caramés en uno de los nombres más reconocibles de la fotografía española contemporánea. El jurado ha valorado especialmente su capacidad para ampliar los recursos expresivos del medio y aproximarlo a la abstracción pictórica, así como la particular poética que ha desarrollado a lo largo de su carrera.
Autodidacta, Caramés descubrió pronto las posibilidades de la cámara. A los nueve años se trasladó con su familia de Ferrol a A Coruña y, a los quince, recibió de su padre, artista aficionado, una cámara manual con la que comenzó a fotografiar sus cuadros, dibujos y trabajos de hierro forjado. Más adelante recurrió a la fotografía como herramienta de apoyo en sus estudios de Arquitectura Técnica, que no llegó a finalizar.
Aquella primera aproximación acabaría convirtiéndose en una dedicación inseparable de su vida. Sin haberse propuesto vivir profesionalmente de la fotografía, fue desarrollando una obra ajena a las modas y las tendencias, guiada por la intuición y el interés por lo indefinido. Trabaja indistintamente en blanco y negro y en color, y ha hecho de los accidentes de la imagen una parte esencial de su lenguaje.
Su universo fotográfico se construye a partir de escenarios y situaciones aparentemente ordinarios. El mar, los puertos, las estaciones ferroviarias, las calles o las personas detenidas durante un instante ante su cámara constituyen algunos de sus motivos recurrentes. En ellos busca aquello que escapa a una primera mirada, una cualidad evocadora capaz de transformar lo familiar en una imagen inesperada.
El azar ocupa un lugar importante en esa manera de entender la fotografía. Caramés se considera más intuitivo que intelectual y encuentra en la incertidumbre un estímulo creativo. Su interés por lo intemporal, la sugerencia y la emoción explica una obra en la que la nitidez documental cede con frecuencia terreno a las atmósferas y a las formas imprecisas.
Su trayectoria expositiva comenzó en A Coruña en 1980. Seis años después fue invitado a participar en la segunda edición de la Fotobienal Vigovisións, un proyecto que reunió a seis fotógrafos de distintos países para retratar la ciudad de Vigo durante una semana. Aquella participación se inscribe en una etapa de renovación de la fotografía gallega a la que el jurado del Premio Nacional ha vinculado expresamente su aportación.
Desde entonces ha presentado exposiciones individuales en Madrid y Barcelona y ha participado en muestras colectivas en distintas ciudades de España, Portugal y Francia. Entre sus proyectos más destacados figuran Recreo (Santiago de Compostela, 2008), Nadar (A Coruña, 2010), Pasatiempo (Santiago de Compostela, 2013), Lugares (A Coruña, 2019) y Algo. Nada. Siempre, presentada en la Sala Canal de Isabel II de Madrid en 2022. En 2024 publicó el fotolibro Bosque animado.
Con este reconocimiento, Caramés sucede a Carmela García, galardonada en 2025, y se incorpora a una nómina de premiados de la que forman parte, entre otros, Laia Abril, Cristóbal Hara, Pilar Aymerich, Ana Teresa Ortega Aznar, Montserrat Soto y Leopoldo Pomés.
Jurado y dotación
«No me veo ni muy fotógrafo, ni muy pintor, ni muy artista, ni muy nada. Estoy entre algo que me entretiene».
(Vari Caramés)
El Premio Nacional de Fotografía 2026 está dotado con 30.000 euros. El jurado ha estado presidido por Ángeles Albert, directora general de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, y ha contado como vicepresidente con Jesús Carrillo Castillo, subdirector general de Artes Visuales y Creación Contemporánea.
Han formado parte del jurado, en calidad de vocales, Carmela García, Premio Nacional de Fotografía 2025; Ane Abalde, responsable de iniciativas y contenidos de Kutxa Fundazioa; Santiago Olmo, crítico y comisario de exposiciones independiente; Alicia Palacios, artista visual, investigadora, docente y coordinadora del Máster en Fotografía de la Universitat Politècnica de València; Bernardo Riego, investigador del Instituto de Cultura y Tecnología de la Universidad Carlos III de Madrid e historiador de la fotografía; Juan María Rodríguez Caparrós, director del Centro Andaluz de la Fotografía de Almería; Valentín Roma, doctor en Filosofía por la Southampton University, escritor y comisario de exposiciones; y Nerea Ubieto, comisaria independiente y crítica de arte, a propuesta de Mujeres en las Artes Visuales.