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Un nuevo Velázquez para el Prado

La incorporación en depósito de esta obra a la colecciones del Prado contribuye a completar el discurso de Velázquez como retratista real, ya que se trata de una pintura de extraordinaria calidad, inédita para la investigación y que permite arrojar luz sobre una de las obras capitales del comienzo de la etapa cortesana del pintor.

Esta donación y su depósito suponen la puesta en marcha de American Friends of the Prado Museum, un proyecto impulsado por un grupo de mecenas estadounidenses para contribuir a la difusión y conservación de la colección que alberga el Museo y que ofrece un amplio programa de beneficios a sus miembros, como exenciones fiscales, acceso gratuito y visitas guiadas en inglés.

La obra en cuestión fue adquirida por William B. Jordan en el mercado del arte londinense, donde figuraba como Retrato de don Rodrigo Calderón, debido a una inscripción apócrifa en su parte superior. Jordan procedió a su restauración y estudio, lo que le llevó a plantearse la posibilidad de que se tratase de una obra de Velázquez, en concreto, de un cuadro preparatorio del rostro de Felipe III que el artista incluyó en La expulsión de los moriscos.

Razones para una atribución

Entre las razones que le llevaron a sostener esta atribución están:

Ya en el Museo del Prado, el estudio técnico de la pintura y su comparación con otras obras de Velázquez han confirmado que el principal punto de referencia para entender la obra es el maestro sevillano y, específicamente, sus retratos realizados en la segunda parte de la década de 1620.

El análisis del soporte, la radiografía y los rayos infrarrojos arrojan datos técnicos, como la tela, la preparación o la manera de construir la obra, similares a los que aparecen en cuadros de Velázquez fechados en torno a 1627 y, en cualquier caso, anteriores a la vuelta de su primer viaje a Italia.

Por otro lado, la comparación con obras como Felipe IV con armadura, Felipe V a pie y El infante don Carlos, fechadas en torno a 1627-1628, es decir, contemporáneas de La expulsión de los moriscos, muestra reveladoras similitudes de modelado, especialmente en la parte inferior de ambos rostros, la concepción similar de la construcción anatómica de narices y frentes, y un manejo parecido de los recursos estilísticos.

De izquierda a derecha: Miguel Zugaza, director del Museo del Prado; Robert Brownlee; William B. Jordan, el donante; Javier Portús, Jefe de Conservación de Pintura Española (hasta 1700) del Museo del Prado; y Christina Simmons, miembro del Board of Directors of American Friends of the Prado Museum. © Museo Nacional del Prado.

De izquierda a derecha: Miguel Zugaza, director del Museo del Prado; Robert Brownlee; William B. Jordan, el donante; Javier Portús, jefe de Conservación de Pintura Española (hasta 1700) del Museo del Prado; y Christina Simmons, miembro del Board of Directors of American Friends of the Prado Museum. © Museo Nacional del Prado.

 

American Friends of the Prado Museum es una organización sin ánimo de lucro radicada en Estados Unidos que tiene como principal objetivo contribuir a la difusión y conservación de una de las colecciones de arte europeo más importantes del mundo, y que nace con la vocación de reforzar los lazos culturales entre Estados Unidos y España a través del Prado y su legado histórico artístico.

Este proyecto ha sido impulsado por un grupo de mecenas estadounidenses con el fin de canalizar el enorme potencial filantrópico existente en Estados Unidos, país con una gran tradición en este sentido. Cabe destacar que entre los grupos de extranjeros que visitan el Museo, el de los ciudadanos estadounidenses es el más numeroso.

El donante

William Jordan es un hispanista con una larga carrera dedicada a los museos. Se doctoró en el Institute of Fine Arts, New York University, en 1967. En ese mismo año fue nombrado primer director del Meadows Museum del Southern Methodist University, en Dallas, Texas, donde dedicó 14 años a trabajar mano a mano con el desaparecido Algur H. Meadows y se ocupó de la fundación que él dejó a su fallecimiento para la creación de lo que es ahora una de las colecciones más importantes de pintura española fuera de España.

Entre 1981 y 1990 ejerció como director adjunto y de Conservación del Kimbell Art Museum, en Fort Worth, Texas, donde desarrolló una importante colección que representa todos los periodos y escuelas artísticas y llevó a cabo un influyente programa de exposiciones e investigaciones.

Además de comisariar muestras sobre El Greco y Ribera, Jordan es uno de los principales expertos en el bodegón español, habiendo sido comisario de varias exposiciones en este campo en diversos museos como el Prado, la National Gallery en Londres, el Palacio Real en Madrid, el Kimbell Art Museum y el Meadows Museum en Dallas.

Durante su carrera ha gestionado la adquisición de cuatro obras de Diego Velázquez. Actualmente, ya jubilado, sigue dedicado a la investigación, es además coleccionista y miembro del patronato de varios museos de arte en EE.UU.