El segundo largometraje de Ambrossi y Calvo se estrenó en la Sección Oficial a competición del último Festival de Cannes, donde sus autores obtuvieron el premio a la mejor dirección. Está protagonizado por Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González, Milo Quifes y Lola Dueñas, y cuenta con las colaboraciones especiales de Penélope Cruz y Glenn Close.
Habrá que esperar hasta el 15 de diciembre de 2026, cuando se dará a conocer la lista de películas preseleccionadas para los Óscar, para saber si la candidata española continúa su carrera hacia la estatuilla. Las cinco nominadas en esta categoría se anunciarán el 21 de enero de 2027, mientras que la ceremonia de entrega tendrá lugar el 14 de marzo en Los Ángeles.
La bola negra reúne tres historias separadas por el tiempo, pero unidas por una misma dificultad para nombrar lo que duele. Calvo y Ambrossi recurren a Federico García Lorca para explorar las huellas que el deseo, la represión y el silencio dejan en varias generaciones.
La acción transcurre en 1932, 1937 y 2017. En esas tres épocas, las vidas de Sebastián, Rafael, Alberto y Carlos quedan atravesadas por el amor, la pérdida y una herencia que no se limita a los objetos ni a las obras conservadas. También se transmite lo que permaneció oculto, aquello que no pudo decirse y terminó condicionando a quienes llegaron después.
El punto de partida del filme se encuentra en La piedra oscura, la obra de Alberto Conejero sobre Rafael Rodríguez Rapún, último compañero de Federico García Lorca, y Sebastián, el joven que lo custodió durante sus últimos días. Calvo y Ambrossi vieron el montaje teatral una década antes de concebir la película. Su relectura los llevó a transformar aquella historia en un amor imposible y a prolongarla mediante tres líneas temporales. La estructura surgió, según los directores, de manera casi inmediata, aunque después exigió un trabajo minucioso.
Continuidad afectiva
Los distintos periodos no aparecen como compartimentos cerrados, sino que forman una continuidad afectiva en la que el pasado se infiltra en el presente. Calvo y Ambrossi se preguntan qué hacemos con lo recibido, cómo tratamos los restos de quienes nos precedieron y de qué manera una obra puede preservar experiencias condenadas a desaparecer. La película entiende el arte como un depósito de memoria, capaz de dejar constancia de que alguien vivió, amó o sufrió.
Lorca constituye el centro de esa reflexión. Los cineastas parten de su universo para indagar en el miedo a ser uno mismo, la demora de los sentimientos y la incapacidad de amar a tiempo. El silencio articula las tres historias. Los personajes sienten más de lo que consiguen expresar y acumulan palabras que nunca aprendieron a pronunciar.
En el relato contemporáneo, una madre y un hijo intentan reconstruir su pasado sin encontrar las herramientas necesarias. Las videollamadas fallidas y un dedo detenido sobre el botón de un portero automático reflejan esa comunicación aplazada. Sebastián tampoco logra hablar cuando es anciano, mientras Carlos desea regresar después de haber rechazado la oportunidad de hacerlo.
Para Calvo y Ambrossi, esa imposibilidad de comunicarse puede engendrar separación y violencia. La represión no acaba únicamente con una vida: también borra su recuerdo, interrumpe la transmisión y obliga a las generaciones posteriores a recomponer una historia llena de vacíos. Narrar se convierte entonces en una forma de rescate, aunque no pueda reparar por completo el daño.
La bola negra defiende abiertamente una mirada homosexual sobre esa memoria. Sus directores consideraron fundamental que los tres personajes principales fueran interpretados por hombres que se declaran homosexuales. Entienden esta elección como una decisión política, ligada al deseo de realizar una película hecha por hombres gais y no únicamente acerca de ellos.
El reparto combina intérpretes de larga trayectoria con actores debutantes. Guitarricadelafuente encarna a Sebastián en su primer trabajo cinematográfico, mientras que Milo Quifes asume el papel de Carlos, también en su debut. Miguel Bernardeau interpreta a Rafael y Carlos González da vida a Alberto. Junto a ellos aparecen Lola Dueñas, Penélope Cruz y Glenn Close, además de Antonio de la Torre, Natalia de Molina, Julio Torres, Lorenzo Zurzolo, Albert Pla y Mona Martínez, entre otros.
Con 155 minutos de duración y música original de Raül Refree, La bola negra examina aquello que continúa actuando sobre el presente y convierte la memoria homosexual en una reflexión sobre la identidad, la familia y el valor de las historias conservadas.
Tras su estreno mundial en Cannes, la película llegará a los cines el 25 de septiembre.
















