«Mi experiencia como cineasta —confiesa el propio Nolan— influye en mis elecciones, incluso en lo que creo estar preparado para hacer, en saber si dispongo de los conocimientos para hacerlo y en qué aportará este nuevo reto a lo que ya he hecho. La Odisea es una obra de enorme importancia para la historia del mundo y el desarrollo de la cultura, pero nunca se ha adaptado para un taquillazo moderno. Eso me dio la energía que me empujó a enfrentararme al desafío que representa recrear el mítico mundo de la Grecia antigua. Me entusiasmó la idea de contar la historia, incluyendo todos sus enriquecedores temas, como no se había hecho antes».
Rodada en condiciones no pocas veces extremas en Marruecos, Grecia, Italia, Estados Unidos, Islandia y Escocia, la decimotercera película del realizador británico cumple su sueño y llega a las pantallas de todo el mundo como el primer largometraje filmado íntegramente con cámaras IMAX —formato de 70 mm de altísima resolución, muy superior al estándar de 35 mm—, convirtiéndose en la experiencia más ambiciosa e inmersiva de su carrera cinematográfica.
La Odisea, un inmenso poema de 12.000 versos atribuido a Homero, autor cuya existencia es discutida por no pocos académicos, y su igualmente monumental precuela, La Ilíada, fueron creados en el siglo VIII a. C., aunque su contenido y su lengua debieron cambiar a medida que los difundían generaciones de bardos. Juntos constituyen un fantástico mito de finales de la Edad del Bronce.
Es un poema no lineal que contiene numerosas analepsis, ramas paralelas e historias dentro de otras historias y se estructura en torno a dos personajes principales: Odiseo de Ítaca, rey de la rocosa isla que hizo ganar la guerra a Agamenón gracias al engaño del caballo de Troya, y Telémaco, el hijo de Odiseo, que era un niño de corta edad cuando su padre partió hacia la guerra de Troya.
En el origen de todo
Concluida una contienda que duró una década, Odiseo —Ulises para la tradición latina— se embarca en su viaje de regreso, durante el cual se verá afligido por dioses y monstruos, tormentas y tragedias. Entre tanto, Telémaco se aferra a la esperanza de que su padre siga vivo mientras intenta hacer frente a la crisis que amenaza a Penélope, su madre, pues una multitud de voraces pretendientes se ha instalado en el palacio real y presiona a la reina para que se case con uno de ellos y hacerse así con el poder.
Dos temas interconectados estructuran la historia, y ambos expresan los ideales y valores cruciales de la Grecia antigua. El primero es la xenia, el concepto de hospitalidad ritual por el que el anfitrión siempre recibe al extranjero con generosidad. También conocida como «ley de Zeus», se consideraba un deber cívico y divino, y no respetarlo acarreaba la vergüenza para el anfitrión. Esta costumbre contribuía a fomentar alianzas y a fortalecer los lazos comerciales. El segundo tema es el nostos, o la noción del regreso. Implica superar obstáculos para reunirse con los seres queridos y con la tierra amada, recuperar riquezas y títulos perdidos y forjar una identidad más madura y fuerte al vencer las dificultades del camino.
«Ya sea el eje narrativo de Odiseo o los episodios que constituyen la epopeya, puede decirse que La Odisea es la base de casi todo el cine jamás rodado», afirma Nolan, responsable también del guion. «Desde luego, está presente en todas las películas que he hecho, aunque no me había dado cuenta de hasta qué punto. Fue entretenido descubrirlo mientras me sumergía en la adaptación».
Uno de los objetivos del realizador al abordar este relato era que una historia ocurrida hace casi 3.000 años conectara con el público actual. Este deseo refleja el de los primeros aedos que cantaban adaptaciones del poema, en las que cambiaban la sintaxis, usaban modismos regionales, enfatizaban ciertos temas o incluso modificaban partes de la trama para que su público se identificara con la historia. «Cuando estaba escribiendo el guion, decidí que la película debía ser accesible y que su mundo fuese comprensible para el público actual. Quisimos alejarnos de la estética de otras películas ambientadas en la Antigüedad, ya que muchas se basan en las representaciones artísticas neoclásicas de los siglos XVIII y XIX, así como en las composiciones orquestales románticas de ese periodo. Para la historia buscábamos un tono auténtico y actual, con el que la gente se identificara».
Protagonizan el largometraje Matt Damon como Odiseo; Tom Holland, como Telémaco; Anne Hathaway, en el papel de Penélope, reina de Ítaca y esposa de Odiseo; Robert Pattinson, como Antínoo, uno de los pretendientes de Penélope; Lupita Nyong’o, en un doble papel como Helena de Troya, reina de Esparta, y su hermana gemela Clitemnestra, reina de Micenas; Samantha Morton, como la poderosa hechicera Circe; John Leguizamo, como Eumeo, el fiel criado de Odiseo; Zendaya, como la diosa Atenea, y Charlize Theron, como la ninfa inmortal Calipso, hija del viejo dios Atlas.
En su tercera colaboración con el británico —fue el coronel Leslie Groves en Oppenheimer y el incontrolable astronauta Dr. Mann en Interstellar—, Matt Damon siempre está dispuesto a trabajar con Nolan, que, al referirse al actor, resalta: «Odiseo es un hombre de gran imaginación y de gran sabiduría, pero también transmite una sensación de desgaste. Es un papel muy complejo, de una madurez sumamente difícil de interpretar, pero Matt supo hincarle el diente. Buscaba a alguien que no se limitara a realizar el viaje, sino que ayudara a dirigirlo».
Al final del viaje, Matt Damon se siente agradecido por haber vivido la experiencia: «Tengo la sensación de que todo lo que hice antes me llevaba a esta película. Nunca había rodado algo de semejante escala, tampoco algo tan ambicioso. No sé cuánto tiempo podremos seguir haciendo este tipo de cine. Me persiguió una sensación de nostalgia durante toda la filmación. También me hizo cambiar de punto de vista sobre cómo enfrentarse a lo imposible. Fue una experiencia muy profunda».
«Soy fan de la historia del cine, sobre todo del cine mudo», agrega Nolan al comentar los pormenores de su película. «Algunas de las cosas que atraían al espectador de entonces siguen atrayendo al espectador de hoy. Decorados extraordinarios, miles de figurantes… Pero parte de la atracción venía del hecho de que eran efectos prácticos en verdaderos decorados naturales y con multitud de extras. Con el tiempo, con el avance de los efectos visuales, gran parte de esto se ha perdido. Hace tiempo que me interesa la posibilidad de combinar ambas cosas para crear la mayor experiencia inmersiva posible. Podemos regresar al espectáculo que ofrecían los trucos «en cámara», pero también despertar la fantasía con efectos visuales. Esta síntesis era el gran atractivo del proyecto: intentar hacerlo todo. Parecía muy apropiado si se piensa en lo que es La Odisea y en cómo debe representarse en la gran pantalla».
La película que ahora llega a las salas reúne todos los elementos característicos de un cineasta apasionado por el espectáculo, que a veces se sitúa en el límite de lo excesivo. Un director empeñado en rodar en escenarios naturales, trabajar con especialistas en las secuencias más complejas y utilizar los efectos visuales solo cuando resultan imprescindibles, sirviéndose siempre de técnicas innovadoras procedentes del cine y del teatro, especialmente cuando se trata de su pasión por el formato IMAX.
Las películas de Christopher Nolan, entre las que se cuentan Oppenheimer, Tenet, Dunkerque, Interstellar, Origen y la trilogía de El caballero oscuro, han sido nominadas a 49 premios Óscar, de los que han ganado 18. En 2023, Oppenheimer logró siete, entre ellos los de mejor dirección y mejor película.
Con sus casi tres horas de duración, esta nueva entrega constituye la culminación de un proyecto mastodóntico. Baste decir que en su rodaje se han empleado 640.080 metros de negativo. «Fue difícil sacarlo adelante —concluye el cineasta—, tal como debía ser. Se trata de La Odisea, y pronunciar ese título es hablar de algo grandioso. Y lo grandioso nunca es sencillo».
La Odisea
Dirección y guion: Christopher Nolan
Intérpretes: Matt Damon, Anne Hathaway, Tom Holland, Robert Pattinson, Luìta Nyong’o, Samantha Morton, John Leguizano, Zendaya y Charlize Teron
Fotografía: Hoyte Van Hoytema
Música: Ludwig Göransson
Estados Unidos, Reino Unido / 2026 / 172 minutos
Universal Pictures