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Juan Arnau: “Sin imaginación no hay vida”

Con respuestas escuetas, muy precisas, Arnau sostiene a lo largo de la presente entrevista que la esencia de la vida es la imaginación, por eso ha sido objeto de reflexión en todas las épocas y culturas, enfrentada o emparejada con lo material.

Para Juan Arnau [1], la revolución científica intentó reducir el mundo a lo tangible y abstracto, pero sin imaginación no sería posible concebir el mismo mundo o la ciencia misma.

– ¿De qué hablamos cuando hablamos de imaginación?

De la vida y el deseo. El fundamento del deseo es la imaginación, sin imaginación no podríamos desear. Y lo vivo, si tiene una característica esencial, es el afán, el deseo. La vida imagina, es lo que mejor sabe hacer, y gracias a ella tenemos eso que llamamos historia. En cuanto al futuro, el destino del mundo dependerá de cómo seamos capaces de imaginarlo.

– ¿Es exclusiva del ser humano?

No lo creo. Hemos comprobado que tanto los animales como las plantas toman decisiones, y pueden realizar algunas inferencias. Para ello deben imaginar. Lo que no sabemos es cómo, pero tampoco sabemos con certeza cómo la hacemos nosotros, cómo se genera una imagen en la mente. Pero es un hecho que podemos hacerlo hasta de manera inconsciente.

– ¿Hay edades más proclives al desarrollo de la imaginación?

Es primordial en la juventud, que es una combinación de imaginación, desprendimiento y sensibilidad. En general, las personas más sensibles son las más imaginativas. Toda la experiencia vital se encuentra fecundada por la imaginación.

– ¿En qué disciplina o actividad relacionada con el ser humano tiene mayor cabida o repercusión la imaginación?

[2]

En las artes, pero también en el pensamiento filosófico y en el científico. Sin imaginación la física teórica no hubiera avanzado como lo ha hecho. La imaginación, ya sea mítica, filosófica o científica, establece el pacto entre el espíritu y la naturaleza. Sin ella no existirían los mundos simbólicos que han inspirado a los artistas y a los hombres de ciencia.

(Arnau defiende que la palabra es enlace entre lo visto y lo escuchado, casa la vista con el oído, los dos sentidos más nobles. La palabra es una presencia sonora que, al margen de su grafía, suscita una imagen mental. “Nada, pues, mejor que las palabras para contar la historia de la imaginación”, argumenta.)

– ¿Hay pueblos o culturas más imaginativas que otras?

No lo creo, aunque en general en las culturas puritanas, como la anglosajona, le tienen más miedo a la imaginación.

– ¿Vivimos una época imaginativa?

No exactamente. Vivimos en una época saturada de imágenes y en la que la imaginación se experimenta de un modo pasivo y poco creativo.

– ¿Con qué mensaje le gustaría que se quedase el lector de Historia de la imaginación?

Con que hay que cultivar la imaginación. Es un buen recurso para defenderse de ataques y hostilidades. También es un remedio para evitar y solucionar problemas.