Esta muestra ofrece a sus visitantes una cuidada selección de pinturas de la colección de la pinacoteca madrileña, así como de objetos de artes decorativas, piezas de primer orden que tradicionalmente han quedado relegadas o ensombrecidas por las creaciones y los nombres de los principales pintores y escultores europeos de los siglos XV al XIX.

Los objetos hablan incluye obras de artistas como Francisco de Goya, Pedro Pablo Rubens, El Greco, Luca Giordano, Joaquín Sorolla, Bartolomé E. Murillo, Diego Velázquez, Francisco de Zurbarán, José de Ribera o Jan Brueghel el Viejo.

En nuestro día a día estamos rodeados de objetos. Y no solo nos rodean: participamos de ellos. Ya sea de manera automática o consciente forman una parte esencial de nuestra vida. De algún modo, además, los objetos nos ponen en contacto con la época en la que vivimos. Podríamos decir que los objetos son un fuerte elemento contextualizador, un documento de un momento y un lugar.

Los objetos hablan recorre pinturas y objetos ordenados cronológicamente, obras de importantes escuelas artísticas como la española, flamenca, italiana y francesa. Los elementos expuestos nos hablan de costumbres y culturas, evocan imágenes, sugieren ideas y permiten establecer relaciones entre conceptos muy diversos.

La exposición está dividida en cuatro secciones temáticas: La clave está en el objeto, Los objetos nos retratan, Un mensaje escondido y El coleccionismo. Estos cuatro apartados tratan de responder preguntas acerca del coleccionismo de objetos, entre ellas qué lleva a un objeto a perder su carácter utilitario y convertirse en una pieza de colección.

A lo largo de los tiempos

“Los objetos hablan”, decía el filósofo Martin Heidegger reflexionando sobre la mirada de los artistas y su capacidad para dignificar lo que muestran en sus obras. Hombres y mujeres pueden reconocerse a través de ciertos objetos que les han acompañado a lo largo de los tiempos —en su alimentación, su forma de vestir, de desempeñar un trabajo o, simplemente, de disfrutar de su ocio—, ya que son depósitos de la memoria, tanto individual como colectiva.

Nos informan sobre costumbres y creencias, así como sobre las circunstancias históricas y sociales del momento en que fueron empleados. Pero al mismo tiempo sugieren ideas, permiten establecer relaciones entre conceptos muy variados, despiertan en quienes los contemplan todo tipo de sentimientos e invitan a soñar, a imaginar y a evocar otros lugares o momentos.

Las obras elegidas, que van desde una medalla de Felipe II, fechada en 1559, hasta la figura de una mujer en la playa pintada por Cecilio Pla en la segunda década del siglo XX, plantean una visión sobre los objetos que acompañan a hombres y mujeres en su vida cotidiana o en momentos de especial dignificación, aquellos con los que desearon o pidieron ser retratados. Desentrañar qué información nos proporcionan los objetos sobre esos personajes, su época o su contexto geográfico, o qué significado oculto puede encerrar alguno de ellos, es el principal cometido de esta muestra.