Hércules representa el viaje de un hombre (¿un semidiós?) que se rebela a un destino trazado por dioses celosos de su fuerza, de su inocencia y de su sentido de la justicia. Pero el héroe acabará sucumbiendo no al “destino” que le preparan desde el Olimpo sino el que la misma sociedad le ha ido forjando. Y, al igual que sucede con los mortales, su vida acabará convirtiéndose en un circo.

Con la dirección musical de Ferrán González y las coreografías de Nuria García, el personaje de Hércules es una vieja gloria que se gana la vida actuando en teatros de provincias con un grupo circense. El que antaño fuera un héroe se dedica ahora a relatar sus hazañas y, especialmente, los doce trabajos que cumplió como encargo de la diosa Hera. Al mismo tiempo intenta reproducir los trabajos sobre la pista al estilo de Búfalo Bill cuando ya de mayor iba con el circo y en la pista hacía exhibiciones de tiro y cabalgaba dando vueltas persiguiendo indios de mentira.

Aunque en realidad lo que siempre ha buscado el héroe es el amor de una mujer inalcanzable ya para él. Al fin y al cabo, como en todas las grandes historias, acaba por florecer la autentica historia del hombre, que en el fondo es la historia misma que desea para sí todo ser humano: el haber vivido una vida de aventuras sin haber renunciado nunca a su sentido de la justicia, la lealtad y en busca del sueño imposible: la eterna felicidad.