Anna Bella Geiger. America Latina, 1984.

Anna Bella Geiger. America Latina, 1984.

En palabras de la comisaria Estrella de Diego, “la muestra se une al esfuerzo que desde el CAAC se lleva haciendo para rescatar estas mujeres que, como América en los mapas de Anna Bella Geiger, esperan recuperar el lugar que por méritos propios les corresponde en el relato fundacional de lo moderno”.

Para ello, la muestra presenta alrededor de cien vídeos, fotografías, libros de artista, fotocollage y obras en tres dimensiones centradas en dos propuestas que han atravesado su carrera: la geografía física y la geografía humana.

Pese a la radicalidad de la obra de Geiger, y a ser de las primeras artistas que en Brasil usó el vídeo como forma de expresión, a menudo se tiene la sensación de que su proyección y visibilidad no corresponde a la altísima calidad de su trabajo, si bien en los últimos años éste haya sido puesto en valor por críticos y galerías, así como por instituciones como el MoMA o el Museo Reina Sofía.

Mapas

Anna Bella Geiger. Nativo Brasil alienígena, 1977.

Anna Bella Geiger. Nativo Brasil alienígena, 1977.

Uno de los elementos utilizados con frecuencia por Anna Bella Geiger son los mapas. Dibuja mapas, territorio históricamente asignado a los hombres en tanto concepción espacial, para revisar el concepto político de dicho espacio. Con este planteamiento aspira a que las mujeres recuperen ese territorio que les ha sido negado, o “propone nuevas geografías cuando borda los mapas para recordar lo subversivo de la aguja también, pespuntear, unir. Y se pregunta cuántos mapas hay que subvertir para dar la vuelta a la narración y empezar a contar de nuevo, dando a la aguja la visibilidad y a las mujeres el espacio que la historia les ha negado”, resalta la comisaria.

En todo caso parecería interesante recordar el origen judío-polaco de la familia de Anna Bella Geiger, una familia con otras costumbres, otra cultura, otros relatos que recordar. “El mapa de América se convierte así, en propio y ajeno a un tiempo, lugar donde se reescribe la historia a cada paso”. Este acaba por tener bastante de trabajo autobiográfico camuflado, ese camuflaje que gusta tanto a la artista, siendo capaz de ver el mundo como nativa y como extranjera.

Territorio de subversión

Anna Bella Geiger participó en los años 50 del siglo XX en la Primera Exposición de Arte Abstracto de Petrópolis. Aunque su obra está “contaminada” por las enseñanzas de la maestra polaca de origen judío Fayga Ostrower, con quien aprende grabado, “y lo que en palabras de la comisaria, significa la libertad de crear sin la necesidad de una obra de arte única”.

Desde muy temprano empezó a trabajar con collages y dibujos, fotomontajes, vídeo, fotografías, libros de artista e instalaciones…. En 1954 viaja a Nueva York, donde asiste a cursos y conoce a Henry Kahnweiler, que se interesa por su trabajo y adquiere alguna de sus obras. Regresará en los años 70, momento en el cual entra en contacto con personalidades como Acconci y Beuys. Tras finalizar sus estudios de literatura inglesa en la Univesidad de Brasil, en 1956 se casa con el geógrafo Pedro Geiger. Allí participa en exposiciones nacionales e internacionales y forma parte en 1970 de la exposición colectiva El grabado brasileño, presentada en São Paulo.

Durante la década de los 70 desarrolla los dos grandes temas que se repiten en unas propuestas que recurren a las series como fórmula de representación: la geografía física (los mapas) y la geografía humana (la revisión de los estereotipos culturales). Los mapas serán, según Estrella de Diego “el hilo conductor de ese discurso poético/político que recurre a metáforas espaciales”. El mapa se convierte, como en el caso del uruguayo Torres García, en un territorio de subversión.

La artista recurre a nuevas fórmulas narrativas, sobre todo aquellas que buscan revertir las maneras de contar el mundo desde una posición masculina. Adopta una identidad y narración quebradas, repletas de repeticiones y falsas repeticiones de esas que tanto gustaron a Duchamp, uno de sus artistas preferidos.

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