La artista -que en sus trabajos emprende procesos de investigación de larga duración, abiertos a lo inesperado, con la experiencia vivencial como vía de conocimiento- explica que las diferentes temáticas que atraviesan esta exposición (el amor, la sexualidad, el trabajo, la identidad…) no son temas fáciles, ni vienen dados o están cerrados. Están llenos de manipulación, de control. De ahí su título. “Son verdaderos campos de batalla”, afirma.

Sallarès considera que esta muestra es casi una retrospectiva, ya que en ella el espectador puede asomarse a tres de sus grandes proyectos, entre ellos el primero que realizó hace ya quince años y el último, un trabajo inédito.

Y es que Campos de batalla reúne algunos de los proyectos más destacados de una artista que parte del convencimiento de que la narración es un campo de batalla en el que narrar deviene en un ejercicio de resistencia frente a una sociedad injusta, planteando relatos alternativos que derivan de experiencias singulares y que contribuyen a hacer más digna la experiencia humana.

Vida vivida

Sallarès construye todos sus proyectos alrededor del concepto de vida vivida, que define como “aquello que cada uno hace con lo que la vida le da y con lo que la vida le quita”. Es éste, en definitiva, el tema central de su obra, a partir del cual derivan otros muchos como el dolor, el placer, la verdad, la violencia, el amor o el poder. “Son temas de conciencia, de sentido que nos ponen a todos en relación”, añade la artista que recuerda que en sus proyectos hay, además, una crítica social y una autocrítica del sistema artístico.

Para la comisaria de la muestra, Yolanda Peralta, la barcelonesa es una gran contadora de historias y Campos de batalla una exposición que hay que vivir: “Sus trabajos nos llevan a otros territorios y nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia vida a través de la de otros”. Para Peralta, la creadora ha hecho de la praxis artística su forma de vida y de lo imprevisible su método artístico, concibiendo el arte como un espacio de relaciones en el que todo está en tránsito y en continua transformación.

Proyectos

Entre los proyectos que Sallarès presenta en TEA se encuentran Las muertes chiquitas -un ambicioso trabajo sobre el orgasmo femenino en México- y Como un poco de agua en la palma de la mano/Un proyecto sobre el amor en Serbia, un trabajo que se expone por primera vez.

La muestra se completa con la proyección en espacios muy distintos del documental Las muertes chiquitas, un trabajo que utiliza el orgasmo como hilo conductor de los relatos de diversas mujeres para reflexionar sobre su condición política desde el placer, la lucha armada, la transexualidad, la prostitución, la enfermedad, el exilio, la teología de la liberación, el feminicidio y el compromiso ético del arte con la realidad. Este proyecto transdisciplinar es el resultado de casi cuatro años de trabajo de Sallarès.

La cinta se proyectará el 15 de noviembre en el Equipo Para (a partir de las 19.00 h) y el 19 de diciembre en TEA (desde las 17.00 h).

Múltiples formatos y lenguajes

Mireia Sallarès es artista y realizadora independiente. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona, estudió cine en la New School University y en la Film Video Arts de Nueva York y vive en tránsito entre Barcelona y otras ciudades foráneas en las cuales desarrolla su práctica artística.

La condición de extranjería es fundamental en sus trabajos, que son resultado de largas investigaciones de campo sobre temas esenciales como la violencia, la muerte, el sexo, la legalidad, la verdad, el amor o el trabajo.

El proceso es parte indispensable del contenido, involucrando a personas desde su singularidad y en lucha contra la construcción de la subjetividad de los discursos dominantes. Y el resultado incorpora múltiples formatos y lenguajes: desde películas a fotografías, audios, instalaciones, intervenciones en el espacio público, textos o publicaciones.