Con esta extensa exposición se pretende dar a conocer la obra de un artista fundamental para entender las propuestas más arriesgadas e innovadoras de los años sesenta que pusieron los cimientos de muchas de las prácticas del arte actual. Comisariada por Manuel Olveira, la muestra atiende a los conceptos clave sobre los que Vostell trabajó toda su carrera: la exploración de los límites del arte, las relaciones entre arte y vida, así como la documentación emocional e intelectual de los cambios y conflictos políticos y sociales de la época a través de estrategias artísticas entonces innovadoras como la serialidad, el happening, el Dé-coll/age o el uso de la innovaciones tecnológicas como el vídeo.

El artista afirmó: “el arte es igual a la vida, la vida es igual al arte”, frase con la que muestra sus principios basados en una confrontación estética con los eventos cotidianos. VIDA = ARTE = VIDA responde a este principio esencial en la carrera de Vostell a través de obras procedentes tanto del Museo Vostell Malpartida como de la Colección Fluxus Gino di Maggio, de colecciones de instituciones públicas como el Museo Reina Sofía o el Patio Herreriano, así como de prestadores privados, algunas de las cuales se exponen por vez primera.

España y Vostell

Nacido en Alemania y formado en su país y en Francia, Vostell mantuvo desde finales de los años 50 una fuerte vinculación con España, donde fundó el Museo Vostell Malpartida en 1976. Fue asimismo un artista con influencia internacional, creador en 1954 del término Dé-coll/age, con el que se designa la técnica opuesta al collage, es decir, la creación de una nueva obra arrancando o rasgando partes de la original.

Es considerado introductor en Europa del happening –realizó el primero en 1958 en París– y cofundador junto a Nam June Paik y George Maciunas del movimiento Fluxus, en el que participó activamente haciendo patente una crítica de la fetichización de la televisión y de la cultura del consumo.

Desde 1954, el dé-coll/age se convierte en principio crítico y creativo de su producción artística. En 1958 produjo sus primeros dé-coll/ages con televisores y piezas de automóviles, convirtiendo a la omnipresencia de estos objetos en la vida cotidiana en uno de los temas principales de su obra. El mismo año integró un televisor en la obra Transmigración. Sus dé-coll/ages, por tanto, no se limitan a deformar, aislar y sobre-pintar objetos, sino que se extienden al espacio electrónico.

Desde entonces continuó experimentando con collages, imágenes extraídas de la iconoesfera, happenings, dibujos, vídeos y muchos otros medios artísticos. Desde 1969, Vostell realiza numerosos betonnages, constituyendo el hormigón una metáfora de opresión y bloqueo.

Sus propuestas se enfrentan a la anestesia y la indiferencia de la sociedad y generan un discurso emocional e intelectual sobre muchos temas del panorama cultural y político internacional del momento. Critica directamente el sistema político, los desastres de la guerra, la codicia del capitalismo tardío, la opresión de las ideologías hegemónicas o el consumismo, la influencia de los medios de comunicación, la representación de la sexualidad o el tabú y el tratamiento que reciben grupos marginados en nuestra sociedad caracterizada por la manipulación mediática, la sobreexcitación del consumo o la homogeneización del gusto cultural. Por ello, su obra sobrepasa las esferas convencionales del arte.

Hace 40 años

A excepción de las exposiciones que han realizado el Museo Vostell Malpartida y el Gobierno de Extremadura, la última gran retrospectiva dedicada al artista en una institución de nuestro país tuvo lugar hace ahora 40 años, en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid. Con VIDA = ARTE = VIDA, el MUSAC pretende cubrir esta laguna de casi medio siglo para dar a conocer una obra que ha inspirado a generaciones de creadores e historiadores.

La exposición está organizada cronológicamente, con el objetivo de ofrecer una visión exhaustiva de su trayectoria. El recorrido comienza con una de sus obras capitales, Transmigración III (1958), en la que por primera vez incorporó un televisor en sus trabajos; y continúa con algunas de sus conocidas propuestas de Dé-coll/age, tales como Orero 8 (1961), proveniente del Museo Patio Herrariano, la gran instalación 6 TV Dé-Coll/age (1963), prestada por el MNCARS; Energía (1973), prestada por el MVM, o Sinfonía para 40 aspiradores (1976), prestada por la familia del artista.

También están presentes algunas obras de sus series o ciclos más conocidos como El muerto que tiene sed (1978), el ciclo España (1985-86) o El entierro de la sardina (1985-86), junto a cuadros escasamente exhibidos por sus grandes dimensiones como La caída del muro de Berlín (1990) o 9 de noviembre (1989). En uno de los patios del museo puede verse la obra 130 Km/h (1963), que presenta el vehículo original que fue arrollado por una locomotora en el marco de una de la acciones del happening Nein-9-dé-coll/agen (1963).

Además se presenta completo por primera vez el archivo Vostell, a través del cual se puede acceder a propuestas como hormigonamientos o esculturas para el espacio público, tales como las cinco esculturas de Los toros de hormigón, la escultura VOAEX (Viaje de (H)ormigón por la Alta Extremadura) o la gran pieza de 16 metros de altura titulada ¿Por qué el proceso entre Pilatos y Jesús duró sólo dos minutos?, conformada por el fuselaje de un avión de combate Mig-21, dos automóviles, monitores de ordenador y tres pianos.

Para completar las diferentes facetas del prolífico artista, la muestra presenta proyectos de escultura como la serie Icaro y Tanit, serigrafías, carteles, intervenciones en publicaciones, inserciones en medios de comunicación, intervenciones en el paisaje natural y urbano, propuestas musicales, etc.

– Con motivo de la exposición, el 23 de febrero tendrá lugar una representación del acto final de la ópera fluxus El jardín de las delicias, concebida por Vostell y que se ejecutó por primera vez en 1982 en el marco del ‘Festival Pro musica nova’ en Bremen (Alemania).