La propuesta artística de la coreógrafa alemana combina con singularidad la expresión contemporánea de 12 bailarines con el lenguaje lírico, donde la soprano Marie-Claude Chappuis, en el papel de la reina Dido, y Nikolay Borchev, dando vida al héroe troyano, forman parte de la escena y la coreografía general junto a las voces de Aphrodite Patoulidou (Belinda), Yannis François (La hechicera), Luciana Mancini (segunda mujer), Ziad Nehme (primera bruja) y Michael Smallwood (espíritu). La dirección musical corre a cargo de Christopher Moulds, con la participación de la Akademie für Alte Musik Berlin y el Vocalconsort Berlin.

Esta será la primera vez que el Real ofrecerá Dido & Aeneas (1689) en versión escénica, y lo hace partiendo de la génesis misma de la ópera, para la que Purcell, componiendo en la costumbre inglesa de la época, desarrolla la acción dramática intercalando danzas instrumentales. Sasha Waltz recoge la idea original y transforma el verbo, y el mundo sensorial, en imágenes de gran plasticidad a través de una coreografía de enorme exigencia física, cuya gestualidad representa mucho más que una narración simplista del argumento.

Dido & Aeneas. Sasha Waltz & Guest. ©Sebastian Bolesch.

Dido & Aeneas. Sasha Waltz & Guest. ©Sebastian Bolesch.

Así, Waltz sumerge en la desgarradora historia de amor de Dido casi de forma literal. La presencia del agua, de ese mar que trae a Eneas, pero que es también el camino por el que abandona los brazos de la amada, se coloca en el centro de la escenografía, diseñada por la propia Sasha en colaboración con Thomas Schenk, con un enorme tanque transparente en el que los bailarines amantes se encuentran.

Como destaca Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real, “momentos de extraordinaria fuerza emotiva se adueñan del espectáculo, como el canto de Belinda a los bosques, el abandono de Eneas, el conmovedor suicidio de Dido entre velos fúnebres que parecen el capullo de un insecto, tras el que una mujer enciende unas velas en señal de luto; o el lamento coral con el que concluye la ópera. Pero la imagen más icónica quizás sea la que abre el espectáculo: una gigantesca piscina que emula a una maravilla barroca en la que los bailarines nadan, bucean, se convierten en divinidades, nereidas, tritones y medusas; rinden tributo al viaje de Eneas por el mar Mediterráneo; y anticipan el sarcófago que acogerá a Dido, sobre ruinas cartaginesas que intuimos que reposan al fondo”.

Henry Purcell contó con la colaboración de Nahum Tate para la elaboración del libreto. Tate, basándose en su propia obra Brutus of Alba, or the Enchanted Lovers y en la Eneida de Virgilio, construye una narración sencilla en la que los personajes carecen de carga psicológica y la trama fluye continua y ligera, de fácil comprensión para el espectador, lo que permite el lucimiento de una música extraordinaria.

Dido & Aeneas  es una producción de Sasha Waltz & Guests y la Akademie für Alte Musik Berlin, en coproducción con la Staatsoper de Berlín, el Grand Théâtre de la Ville de Luxembourg y la Opéra national de Montepellier.

Dido & Aeneas

Una de las composiciones más relevantes del barroco inglés, y una de las más conocidas de Purcell. En contraste con los recitativos secos de sus contemporáneos italianos, se escuchan aquí reflexiones más ligeras, arias más breves, melodías conmovedoras y el coro tiene una presencia dramática en el sentido más teatral del término, recogiendo la tradición de la música religiosa.