La muestra, comisariada por María Bolaños, directora del Museo Nacional de Escultura, reúne esculturas y objetos artísticos de épocas, estilos y formatos variados. A través de este proyecto se propone responder a los interrogantes que puedan existir sobre el significado del museo y su colección, sobre sus posibilidades, sus enigmas, sus paradojas y sus metas. Su instalación escénica no sigue los tradicionales órdenes expositivos ni las jerarquías académicas, sino que permite al espectador observar las obras con una nueva mirada.

Como explica Bolaños, Almacén. El lugar de los invisibles se articula a través de principios fundados en el libre juego y en la imaginación formal: las posibilidades que ofreció la fabricación de esculturas en serie y la tendencia de la escultura a la multiplicación; contrapuntos basados en el dualismo entre dos impulsos contrarios, el suelo y el cielo, y los recursos empleados por el escultor para reflejar esta disociación espacial; reversos de obras que muestran su parte invisible y profana; parajes arquitectónicos poblados de marcos de pinturas, arquitecturas de retablos, columnas, capiteles, frisos, pilastras; agrupaciones corales, singularidades, fragmentos, series y variaciones.

Un amplio programa de actividades, que incluye cine, música, conferencias, talleres y visitas guiadas, complementa la exposición hasta el 17 de noviembre.