La muestra abarca desde obras significativas de sus inicios, como The Reflecting Pool (1977-1979), hasta creaciones recientes como Martyrs (Earth, Air, Fire, Water), un encargo realizado por la Catedral de San Pablo de Londres, donde se exhibe de manera permanente desde 2014.

Centrado en cuestiones universales como el nacimiento, la muerte, el dolor, la redención o el paso del tiempo, los trabajos de Viola abren camino a los sentidos para vehicular sentimientos y generar estados de ánimo. En sus creaciones sin palabras la imagen se siente, se escucha, remueve y desvela profundas emociones.

El movimiento ralentizado y en bucle sumerge al espectador en un mundo interior, profundizando en las experiencias fundamentales de la existencia para «despertar el alma». Sus obras, de una intensidad y una belleza extraordinarias, son únicas y siempre conmueven.

Simultáneamente a la presentación de esta muestra en La Pedrera-Casa Milà se presentan algunos de sus trabajos en otras instituciones culturales, tanto en la ciudad de Barcelona —en el Palau de la Música Catalana y el Gran Teatre del Liceu— como en otros puntos de Cataluña: el Bòlit, Centre d’Art Contemporani. Gerona, el Museu de Montserrat y el Museu Episcopal de Vic.

Noche Bill Viola. El 4 de diciembre, de 18.00 h a 1.00 h de la madrugada, se celebrará en Barcelona una ‘noche blanca’ dedicada al artista donde La Pedrera, el Palau de la Música Catalana y el Gran Teatro del Liceo abrirán gratuitamente sus puertas para que todos puedan ver ininterrumpidamente la obra del videoartista.

Actividades paralelas

Bill Viola: Proceso creativo, por Kira Perov – 4 de octubre, a las 19.00 h.
Bill Viola desde la perspectiva de Albert Serra – 25 de noviembre, a las 19.00 h.
La mística de Bill Viola. Recital poético musical con Jordi Savall y Manuel Forcano – 2 de diciembre, a las 20.00 h.
Bill Viola, un clásico contemporáneo. Mesa redonda con Rafael Argullol, Imma Prieto y Llucià Homs – 9 de diciembre, a las 19.00 h.

«He acabado dándome cuenta de que el lugar más importante en que cobra vida mi obra no es en una galería de un museo, ni en una sala de proyección, ni en un televisor, ni tan siquiera en la pantalla de vídeo, sino en la mente del espectador que la ha visto. De hecho, solo puede existir aquí».

(Bill Viola)