El primero fue fundado en 1559 por Juana de Portugal, hija de Carlos I de España, y el Monasterio de La Encarnación en 1616 por la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III. Ambos conservan íntegros tanto su arquitectura como sus tesoros artísticos. Así, Renacimiento y Barroco se unen en una exposición que muestra, entre otros, retratos de Antonio Moro, Pantoja de la Cruz, Ribera y Sánchez Coello; escultura en madera policromada de Pedro de Mena o Gregorio Fernández, el Arca de San Víctor, una maravilla de plata, azabache y esmaltes de Wencesalo Jamnitzer donado por Ana de Austria, y una selección de tapices entre los que se encuentran la célebre serie de El triunfo de la Eucaristía de Pedro Pablo Rubens.

En las Salas de Exposiciones Temporales de Palacio, a través de 11 estancias, se ofrece al visitante la oportunidad de contemplar 110 piezas, obras icónicas en su mayor parte procedentes de los Reales Monasterios, dentro del contexto internacional que caracteriza a la Casa de Austria durante los siglos XVI y XVII.

El carácter de convento de clausura ha llegado hasta nuestros días. La riqueza de estas colecciones incluye obras y objetos de diferentes disciplinas artísticas y decorativas, destacando la presencia de esculturas policromadas de los mejores maestros de su tiempo. La exposición incluye, además, préstamos de obras de arte de Viena, las Indias, Flandes, Italia e Inglaterra.

La emperatriz María de Austria, hija de Carlos V, retratada por Antonio Moro en 1521 / Museo del Prado.

La emperatriz María de Austria, hija de Carlos V, retratada por Antonio Moro en 1521 / Museo del Prado.