Como recuerda Charles Hope en la Enciclopedia del Prado, a finales de 1548, Tiziano conoció al futuro Felipe II en Milán, un encuentro que sería decisivo para su carrera. Desde ese momento el rey fue su mecenas más importante y entusiasta. Probablemente al año siguiente Tiziano le ­envió la Dánae recibiendo la lluvia de oro (Prado), variante de otra pintada para el cardenal Alejandro Farnesio entre 1543 y 1545 (Capodimonte, Nápoles).

En el invierno de 1550, el pintor viajó a Augsburgo llamado por Felipe, y allí empezó a trabajar para él continuamente, como seguiría haciendo hasta el final de sus día. En ese tiempo le suministró unas veinticinco pinturas, grandes y pequeñas, de contenido devoto y profano. Las más célebres son estas poesie basadas en la mitología clásica. La primera de la serie, Venus y Adonis (terminada en 1554, Prado), fue concebida como pareja de la ­Dánae recibiendo la lluvia de oro. La siguieron Perseo y Andrómeda (1556, Wallace Collection, Londres), Diana y Acteón y Diana y Calisto (ambas de 1559, National Gallery of Scotland, Edimburgo) y El rapto de Europa (1562, Isabella Stewart Gardner Museum, Boston).

Frescura y minuciosidad

«La técnica emplea­da en estos lienzos es cada vez más audaz –destaca Hope– y particularmente en las tres últimas la falta de acabado da impresión de espontaneidad y frescura, aunque, como observó Vasari, ese efecto era en realidad fruto de una elaboración lenta y minuciosa. La factura de Tiziano en este periodo tardío, sobre todo en las pinturas que envió a Felipe, ejerció una gran influencia sobre pintores posteriores que tuvieron acceso a la colección ­real española, como Rubens y Ve­lázquez».

Es en las obras destinadas a Felipe II, que tuvo la primacía sobre los servicios del artista desde mediados de la década de 1550, donde se encuentra el mejor testimonio de los ideales artísticos de Tiziano en el último tercio de su carrera. Y es al entusiasmo de los Austrias españoles por su obra a lo que debemos que, a pesar de las enormes pérdidas que padecieron las colecciones reales por incendios y dispersión, el Prado siga teniendo la que es con mucho la colección más extensa y representativa de pinturas de Tiziano, con 43 obras.

Esta muestra está organizada en colaboración con la National Gallery de Londres, las National Galleries of Scotland de Edimburgo y el Isabella Stewart Gardner Museum de Boston.