El proyecto comisariado por Semíramis González funciona como un dispositivo crítico. Sala interpela al visitante desde una tensión constante entre lo visible y lo oculto, entre el relato dominante y las fisuras que lo cuestionan. Su práctica, reconocida por explorar el arte como herramienta de resistencia, se adentra aquí en las fracturas del presente. Migraciones, crisis ecológica o las inercias del capitalismo aparecen como capas superpuestas de un mismo paisaje inestable.
La exposición reúne 10 instalaciones, muchas de ellas producidas específicamente para la ocasión. El conjunto se organiza como un mapa en el que conviven lo poético y lo político sin jerarquías claras. La comisaria plantea el proyecto como un campo de fuerzas en el que dialogan símbolos heredados y nuevas formas de imaginar lo colectivo. En ese cruce, la obra de Avelino Sala encuentra su potencia.
Entre las obras destaca la serie Biblioteca de Babel, donde los libros dejan de ser meros contenedores de conocimiento para convertirse en artefactos de memoria. No hay aquí nostalgia del pasado, sino un intento de reactivar discursos marginados por la historia oficial. La palabra también adquiere presencia física en los neones que atraviesan el espacio, slogans que interpelan directamente nuestra contemporaneidad.
Otro de los ejes de la muestra se articula en torno a los llamados Washings, globos terráqueos intervenidos que aluden a los lavados simbólicos del capitalismo global. Estas piezas sintetizan la capacidad del capitalismo para absorber incluso las críticas que lo cuestionan y convertirlas en parte de su maquinaria representativa.
A lo largo del recorrido, conceptos como frontera, control o memoria funcionan como hilos conductores. No se presentan de forma didáctica, sino que emergen en las relaciones entre obras, generando un archivo en constante transformación. El visitante se mueve así entre señales que apuntan a conflictos abiertos, pero también a posibilidades aún no formuladas.
La apuesta de CentroCentro por esta coproducción refuerza su intención de consolidarse como agente activo en el ecosistema contemporáneo. No se trata solo de exhibir, sino de acompañar procesos y reforzar trayectorias como la de Sala, que ha desarrollado gran parte de su carrera entre España y el circuito internacional.
El trabajo del artista asturiano, afincado en Madrid desde hace más de una década, mantiene una coherencia poco complaciente con las lógicas del mercado, lo que explica su insistencia en abordar las contradicciones del presente desde un lenguaje que combina ironía, crítica y una cierta dimensión simbólica.
La exposición podrá visitarse hasta el 20 de septiembre, con una interrupción temporal prevista durante el mes de mayo debido a obras en el Palacio de Cibeles. En paralelo, Sala participará en septiembre en el programa de talleres del centro, donde abordará la repetición como estrategia artística, prolongando así algunas de las líneas de investigación que atraviesan la muestra.
Tras su paso por Madrid, la exposición viajará a LABoral Gijón.
Resistencia
Avelino Sala es artista y editor de la revista Sublime. Su trabajo como artista le ha llevado a cuestionar la realidad cultural y social desde una perspectiva poética con un marcado carácter crítico. Al explorar continuamente la imaginería social, intenta señalar los puntos dolorosos, demostrando el poder del arte como un espacio para la experimentación y para la creación de nuevos mundos. Sala es un referente español del arte como vehículo de resistencia. En su producción hay una suerte de poética que contiene una reflexión sobre los poderes del Estado y el control que ejercen. Su reconocible estética refuerza un discurso necesario y poderoso, que abarca temas sensibles y relevantes como las migraciones, la dislocación contemporánea, la crisis ambiental o las paradojas del capitalismo.








