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El oro y el universo, saberes indígenas de Colombia en el MARQ

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La muestra constituye el mayor préstamo realizado en los últimos años por la institución americana a un museo español y reunirá 291 objetos arqueológicos, entre ellos 157 piezas de oro, además de creaciones elaboradas por comunidades indígenas actuales.

Lejos de presentar el oro como símbolo de riqueza o poder, el recorrido propone una aproximación radicalmente distinta. El eje del proyecto se apoya en la concepción indígena de un universo compartido por seres humanos, animales, plantas, espíritus y fuerzas naturales, una mirada en la que los objetos no son simples adornos ni tesoros, sino entidades activas capaces de participar en el equilibrio del mundo.

Máscaras, pectorales, pendientes, figuras híbridas entre humanos y animales o representaciones chamánicas formarán parte de un conjunto excepcional que destaca tanto por su refinamiento técnico como por los conocimientos y valores que transmite. Junto a las obras de orfebrería, la exposición incorporará cerámicas, textiles y piezas de piedra que revelan la estrecha relación de estas culturas con su entorno natural.


El discurso expositivo se articulará en tres grandes bloques. La primera sección, titulada Todos somos universo, introduce al visitante en una concepción del cosmos donde todas las formas de vida están vinculadas. Recipientes cerámicos que evocan simultáneamente casas y cuerpos humanos convivirán con representaciones de aves, reptiles, mamíferos, peces e insectos elaboradas en diversos materiales. La propuesta subraya la idea de que humanos y no humanos forman parte de una misma red de relaciones en permanente transformación.

La segunda parte, Transformaciones, se adentrará en los procesos de cambio y comunicación entre distintos mundos. El recorrido recreará los vastos sistemas hidráulicos construidos en las llanuras caribeñas antes de la llegada de los europeos y exhibirá elementos vinculados a la modificación corporal, las prácticas rituales y el uso de plantas consideradas maestras. Los chamanes aparecen aquí como mediadores capaces de establecer vínculos entre dimensiones diferentes de la existencia.

La tercera sección, Cuidar el mundo, abordará el papel de las ofrendas y las ceremonias en el mantenimiento del equilibrio universal. Entre sus piezas más destacadas figurará una de las mayores ofrendas muiscas conocidas, integrada por más de treinta figuras de oro. El conjunto invitará también a reconsiderar el célebre mito de El Dorado desde una perspectiva alejada de la búsqueda de riquezas materiales y más próxima a las ideas de reciprocidad, comunidad y responsabilidad colectiva.

También antropología

La exposición combina arqueología y antropología con aportaciones procedentes de disciplinas como la biología, la ingeniería o las ciencias ambientales. El objetivo no consiste únicamente en mostrar objetos excepcionales, sino en acercar sistemas de conocimiento desarrollados durante milenios y que continúan presentes en numerosas comunidades indígenas colombianas.

Los comisarios Marcela García Sierra y Marcos Martinón-Torres han concebido el proyecto como una invitación a replantear algunas de las certezas contemporáneas sobre la relación entre los seres humanos y la naturaleza. Según explican, las piezas reunidas hablan de transformación, cooperación y sostenibilidad, conceptos que adquieren una especial relevancia en el contexto actual.

Pectoral en espirales divergentes. Sierra Nevada de Santa Marta – Periodo Nahuange. 200 d.C. – 900 d.C. Fotografía: Clark M. Rodríguez. © Museo del Oro.

Martinón-Torres, catedrático de la Universidad de Cambridge y responsable de diversos proyectos de investigación sobre las sociedades prehispánicas colombianas, cree que esta exposición invitará al espectador “a replantearse sus certezas y a entender que el bienestar del universo está en nuestras manos”. Para el comisario, “nadie será el mismo después de entrar en la muestra, porque desbordará nuestros sentidos con colores, formas, paisajes sonoros, plantas o animales traídos de un sinfín de territorios de Colombia, el país con el mayor índice de biodiversidad del mundo”.

Para García Sierra, museóloga y antropóloga del Museo del Oro, la exposición representará además una oportunidad para mostrar estas obras desde una perspectiva renovada. Más que objetos arqueológicos, afirma, las piezas pueden entenderse como presencias que mantienen vigencia y significado en las culturas indígenas contemporáneas.

Fundado en 1939, el Museo del Oro de Bogotá [3] custodia la mayor colección de orfebrería prehispánica del mundo: más de 54.000 testimonios materiales que abarcan doce milenios de historia del actual territorio colombiano.


Este proyecto, impulsado por la Fundación C.V. MARQ y la Diputación de Alicante, a través del MARQ, en colaboración con el Museo del Oro del Banco de la República de Colombia y la Universidad de Cambridge, y la colaboración de Fundación ASISA y Fundación La Caixa, está previsto que continúe su itinerancia en el Museo Centro Gaiás de la Fundación Cidade da Cultura, en Santiago de Compostela, y en el Museo Mamuz, en Mistelbach (Austria).

Experiencia inmersiva

Uno de los rasgos más singulares de la exposición será su carácter inmersivo. El diseño museográfico recreará ambientes inspirados en el pensamiento indígena mediante arquitectura efímera, recursos audiovisuales, música, paisajes sonoros e incluso estímulos olfativos. Los visitantes podrán adentrarse simbólicamente en una maloca, la gran casa comunal sagrada de numerosas comunidades amazónicas, acercarse al universo de los talleres metalúrgicos prehispánicos o experimentar la sensación de atravesar distintos planos de la realidad presentes en las cosmologías indígenas.

La dimensión sonora desempeñará un papel fundamental. La ambientación incorporará melodías interpretadas con flautas y ocarinas de entre seiscientos y mil años, grabaciones realizadas en ecosistemas colombianos y una composición musical creada expresamente para la ocasión. Los aromas, integrados en el recorrido, actuarán además como herramienta de accesibilidad y reforzarán la inmersión en los contenidos de la muestra.