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Genovés regresa a Valencia

Comisariada por María Toral, la muestra recorre seis décadas de trabajo y permite mostrar la evolución de su producción, marcada por el protagonismo de la figura humana, que reflejó en sus obras de distinta manera y mediante la que ha tratado temas como la vida y la muerte, la guerra, las relaciones humanas o los comportamientos sociales.

Integrada por más de 70 obras -procedentes de colecciones particulares y de más de 25 instituciones prestadoras-, la exposición cuenta con algunas de sus creaciones más icónicas, como El abrazo (1976), perteneciente a la Colección del Museo Reina Sofía, aunque en depósito en el Congreso de los Diputados, así como otras inéditas que se presentan por primera vez al público, entre ellas el lienzo en el que estaba trabajando en el momento de su fallecimiento.

Además se exponen fotografías del artista en su taller y se proyecta el documental Genovés. 100×100. Encendido, realizado por Ana Morente y coproducido por TVE [1].

Con motivo de la exposición se ha editado un catálogo que incluye textos de María Toral, Francisco Calvo Serraller, Antonio Muñoz Molina y Fernando Sánchez Castillo.

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El abrazo final de Genovés [2]

Juan Genovés, ciudadano y pintor [3]

Tomar partido

Genovés, que pintó desde muy joven y hasta su muerte, fue un intelectual que siempre estuvo alerta de todo lo que acontecía en la sociedad y en la cultura, y fue capaz de tomar partido en su vida y en su arte. Convencido del poder del arte como herramienta de transformación social, su visión quedó marcada por la vivencia de la guerra y la posguerra, escenas que marcaron su infancia y que forjaron el carácter resistente y solidario que tanto le caracterizó.

Su trayectoria fue una evolución constante y su narrativa está llena de paradojas, donde el pasado y el presente se enfrentan para anunciar el futuro. Con un lenguaje atemporal y universal, sus obras hacen reflexionar al espectador porque él consideraba indispensable que el artista ocupase un lugar en la sociedad que le convirtiera en testigo fiel de la realidad, incluso en un referente político y moral.