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Goya, pintura europea y filantropía

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La exposición forma parte de los actos conmemorativos del 150 aniversario de Fundación Ibercaja y coincide con el centenario de dos instituciones benéficas nacidas gracias a la voluntad testamentaria de sus impulsoras. Por un lado, el Orfelinato de San Ramón y San Antonio, promovido por Antonia González y Pérez. Por otro, el Asilo Santamarca, fruto de la generosidad de Carlota de Santamarca y Donato. Ambas destinaron prácticamente todo su patrimonio a la atención de niños huérfanos madrileños, dejando además un importante conjunto artístico ligado a estos proyectos asistenciales.

La propuesta, comisariada por Wifredo Rincón, reconstruye la trayectoria vital de las dos benefactoras y permite descubrir la extraordinaria colección de pinturas que atesoraron sus familias. El recorrido pone el foco en el papel que desempeñó el arte dentro de sus iniciativas filantrópicas, concebido no solo como un patrimonio que conservar, sino también como una herramienta educativa y formativa.

Carlota de Santamarca (Madrid, 1849-1914), II condesa de Santamarca y duquesa viuda de Nájera, legó una fortuna valorada en cerca de veinte millones de pesetas para la creación de un asilo destinado a niños huérfanos pobres nacidos en Madrid. Entre los bienes transmitidos figuraba una destacada colección pictórica heredada de su padre y ampliada posteriormente por ella misma. Su deseo era que aquellas obras decoraran el futuro centro y contribuyeran a despertar entre los jóvenes residentes el interés por las manifestaciones artísticas.

Un planteamiento similar impulsó a Antonia González y Pérez (Madrid, 1852-1925), viuda del empresario Ramón Pallarés y Prats. Su testamento permitió la fundación de un orfelinato para doscientas niñas huérfanas de Madrid y su provincia, financiado con una herencia que superaba los quince millones de pesetas. El centro abrió sus puertas en 1926 en el barrio de Prosperidad y su inauguración contó con la presencia de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia.

Compromiso social

Más allá de su innegable relevancia artística, la muestra rescata una historia de compromiso social poco conocida. A través de pinturas, esculturas, documentos y objetos históricos, el visitante descubre cómo dos grandes fortunas madrileñas transformaron su patrimonio en un proyecto duradero de asistencia y educación. Un siglo después de aquellas iniciativas, la exposición devuelve al primer plano tanto el valor de las colecciones reunidas por sus fundadoras como el alcance humano de un legado que sigue formando parte de la historia de Madrid.

 
El núcleo artístico de la exposición procede de la Colección Santamarca, integrada actualmente por 230 pinturas fechadas entre los siglos XVII y XIX. El conjunto ofrece una amplia representación de las escuelas española, flamenca, italiana y francesa, permitiendo recorrer diferentes tradiciones pictóricas europeas a través de obras que permanecieron durante décadas alejadas de los circuitos museísticos habituales.

Entre todas ellas destacan especialmente los seis lienzos que forman la célebre serie de los Juegos de niños de Francisco de Goya. Estas pinturas llegaron a la colección a través del duque de Nájera y constituyen una de las piezas más valiosas del legado. Actualmente forman parte de los fondos del Museo Goya-Colección Fundación Ibercaja [3], donde se conservan de manera permanente. La presencia en la muestra de las etiquetas originales adheridas a sus bastidores permite documentar con precisión la procedencia histórica de las obras.

La escuela italiana ocupa asimismo un lugar destacado. Sobresalen cuatro grandes composiciones religiosas vinculadas directamente al antiguo Asilo Santamarca. Entre ellas figuran el Nacimiento de la Virgen María y una Huida a Egipto atribuidos a Camilo Procaccini, junto a otra versión de la Huida a Egipto y la Resurrección de Lázaro realizadas por Luca Giordano, uno de los artistas italianos más apreciados en la España decimonónica.

El recorrido incorpora también una selección de retratos que ayuda a contextualizar la historia de los propietarios de la colección. Entre ellos sobresale la imagen de Carlota de Santamarca pintada en 1908 por José Moreno Carbonero, donde aparece luciendo la corona ducal que había llevado en Moscú durante la coronación del zar Nicolás II. Junto a ella se exhibe el retrato del duque de Nájera realizado por Ricardo de Madrazo y Garreta en 1911.

La exposición se amplía con esculturas, fotografías históricas y piezas de mobiliario procedentes del desaparecido Palacio de Santamarca. Especial interés tienen las imágenes conservadas por el Archivo Moreno, que permiten reconstruir la disposición original de las obras en la residencia familiar antes de su traslado al asilo. Completan la selección un sofá y dos mesas de estilo isabelino pertenecientes al antiguo palacio que ocupó la condesa junto a la calle de Alcalá, en un enclave que posteriormente sería absorbido por la ampliación del edificio del Banco de España.