A través de prácticas artísticas contemporáneas, el proyecto expositivo cuestiona las metodologías documentales y los dispositivos de representación heredados de la modernidad. El recorrido articula una genealogía de prácticas influenciadas por el pensamiento decolonial, la cibernética y los feminismos, incorporando tanto imágenes en movimiento como otras obras que amplían el campo de las llamadas “imágenes técnicas”. En este contexto, la cámara deja de ser un instrumento de observación para convertirse en un espacio de relación y negociación entre miradas.

MINIA BIABIANY. Musa, 2020 (fotograma). Artistaren adeitasunez / Cortesía de la artista.
Uno de los puntos de partida conceptuales de la muestra se sitúa en las reflexiones de la cineasta Maya Deren (Kiev, 1917–Nueva York, 1961) a partir de su trabajo en Haití sobre el vodou y de su renuncia a intervenir el material filmado: «Había comenzado como una artista, como alguien que manipularía los elementos de la realidad para convertirlos en una obra de arte a imagen y semejanza de mi integridad creativa; terminé registrando, con la mayor humildad y precisión posible, la lógica de una realidad que me ha obligado a reconocer su integridad y a abandonar mis manipulaciones».
Este gesto de Deren introduce una crítica a las operaciones de representación implícitas en los formatos documentales y abre nuevas formas de pensar la relación entre quien filma y quien es filmado.
El título de la exposición remite a una cita de Reassemblage (1982), de Trinh T. Minh-ha, y subraya una concepción del acto de filmar como un proceso relacional, en el que la mirada es devuelta y se evidencian las tensiones entre distancia, subjetividad y deseo.
En el marco del proyecto, Artium Museoa ha editado un nuevo número [3] de la serie #Hitzak que incuye un texto curatorial y las fichas de las obras y filmes presentes en la exposición.
Otras formas de relación
«Si la modernidad colonial capitalista, patriarcal por definición, llevó a cabo una eficaz captura de la imaginación, mediante la cual se instauró un binarismo hegemónico, es necesario reflexionar sobre cómo podemos crear otras formas de relación que no funcionen bajo esa lógica de separación y que puedan reconocer en la diferencia la posibilidad de avanzar hacia un mundo en el que —como reclama el Ejército Zapatista de Liberación Nacional— quepan muchos mundos. Quizás esto pase por formas de conocimiento que no generen necesariamente representaciones del otro, sino que puedan honrar la incertidumbre, las contradicciones y la fragilidad»
(De la guía de la exposición [4])
Cineastas, artistas y colectivos
El conjunto de obras presentadas en Mirar por un círculo… muestra diferentes aproximaciones a las narrativas en torno a la representación propia y la del otro, así como a los soportes que la acompañan, y despliega diferentes metodologías de producción de:
Sammy Baloji, Louidgi Beltrame, Minia Biabiany, Edgar Calel (en colaboración con Fernando Pereira dos Santos), Lastenia Canayo (Pecon Quena), Raymonde Carasco, Colectivo Los Ingrávidos, Maya Deren, Juan Downey, Sheroanawe Hakihiiwe, Aida Harika, Edmar Tokorino & Roseane Yariana, Helena Producciones, Héctor Hyppolite, Morzaniel Ɨramari, Frantz Jacques «Guyodo», Karrabing Film Collective, Sarah Maldoror, Sueli Maxakali, Beatriz Santiago Muñoz, Rosalind Nashashibi, Deborah Stratman, Trinh T. Minh-ha y Santiago Yahuarcani.