- hoyesarte.com - https://www.hoyesarte.com -

Pintar como forma de pensar el territorio, la memoria y el tiempo

¿Quieres estar al día del arte y la cultura?

 

Suscríbete GRATIS a nuestro boletín. Más de 25.000 personas ya lo han hecho

 

 

¿Quieres ver los últimos enviados [1]?

 

 

 
La exposición ocupa las plantas -1 y 0 de la sede principal del CAAM y podrá visitarse hasta el 18 de octubre. Comisariada por Miguel Cereceda, con la asistencia de Alicia Batista, compañera de vida del artista, despliega 112 piezas, en su mayoría pinturas, junto a fotografías, bocetos, documentos y publicaciones procedentes de su archivo personal. Un documental producido por Dácil Manrique para la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel completa el recorrido.

Nacido en Vega de San Mateo en 1947 y fallecido en la capital insular en 2023, Gil ocupó un lugar propio dentro de la Generación de los Setenta. Su trabajo contribuyó de manera decisiva a renovar las prácticas artísticas de las islas desde una posición difícil de encasillar. La abstracción y la figuración nunca funcionaron en su obra como territorios enfrentados. Una podía desembocar en la otra y ambas servían para abordar asuntos que regresaron una y otra vez a sus lienzos.

Arquitecturas, casas, orillas y fragmentos de paisaje atraviesan composiciones en las que lo reconocible puede desvanecerse hasta convertirse en estructura, materia o color. Incluso en las obras más abstractas persiste a menudo la sensación de estar ante un lugar. Puede ser una ciudad, una costa o ese espacio incierto entre las construcciones y el mar que remite, sin necesidad de reproducirlo, al territorio canario.

El título de la exposición procede de la primera gran serie realizada por Gil entre 1977 y 1982. En aquellas obras, el artista investigó los recursos del expresionismo abstracto norteamericano y atendió a las teorías del crítico francés Marcelin Pleynet. La propuesta partía de una convicción radical. El contenido y el tema de la pintura podían ser la pintura misma.

Esa búsqueda no encerró al artista en una investigación exclusivamente formal. Su trabajo fue incorporando las preguntas sobre la identidad, la insularidad, el océano y la relación con el territorio. Series como Paraislas, La casa, Fragmentos de la isla de San Borondón o Ciudadano del mar muestran cómo esas preocupaciones fueron transformando su lenguaje sin romper el hilo que recorre toda su producción.

Presentación en el CAAM de la exposición «Pintura Pintura» de Juan José Gil.

El itinerario del CAAM permite seguir esa evolución mediante el diálogo entre trabajos realizados a lo largo de más de 40 años. Orilla, de 1993, introdujo la conciencia de un cierto naufragio de los ideales estéticos y políticos de la modernidad. Frente a esa percepción del fracaso, Gil encontró una salida en la belleza.

De esa etapa surgieron algunos de los conjuntos que marcaron la madurez de su carrera. Estancias, desarrollada entre 1998 y 2000, llevó su pintura hacia una figuración depurada. Después llegó Polis, realizada entre 2002 y 2004 y de carácter eminentemente abstracto. Elogio de la salida, de 2005, prolongó ese proceso antes de que Memorario, en 2009, cerrara el arco con una visión melancólica del propio acto de pintar.

La retrospectiva permite también recuperar la dimensión colectiva de una trayectoria que nunca se limitó al estudio. Formado en la Escuela Luján Pérez y en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, Gil participó desde comienzos de los años setenta en la transformación del panorama artístico del archipiélago.

En 1975 fundó junto a Tony Gallardo y Juan Luis Alzola el colectivo Contacto I. El grupo promovió acciones artísticas, educativas y audiovisuales basadas en la participación y cuestionó la imagen tradicional del artista como creador aislado. Las jornadas de experiencias plásticas y audiovisuales que organizó aquel mismo año en el Instituto Tomás Morales fueron clausuradas por orden gubernamental pocos días después, en los últimos meses de la dictadura franquista.

Gil intervino también en los debates sobre la cultura y la identidad del archipiélago. En 1976 fue uno de los autores del Manifiesto de El Hierro, que reclamaba un mayor reconocimiento para la cultura canaria, y participó ese mismo año en la redacción del Documento Afrocán.

A finales de la década consolidó un lenguaje cada vez más personal. La investigación con la materia y el uso de elementos poco habituales se sumaron a sus reflexiones sobre el territorio y la memoria. En 1980 incorporó microesferas de cristal a las obras presentadas en la Galería Leyendecker de Santa Cruz de Tenerife, un procedimiento entonces inédito en el panorama artístico español.

Durante los años ochenta y noventa desarrolló series fundamentales como Antropotaburete, Paraislas, Fragmentos de la isla de San Borondón, Ciudadano del mar, Ulises, Orilla y Del equilibrio. Su obra circuló por Canarias, la Península y el extranjero, estuvo presente en distintas ediciones de ARCO y formó parte de proyectos internacionales presentados en Nueva York, Washington y Caracas.

Las 112 obras reunidas ahora proceden de la familia del artista, coleccionistas y prestadores particulares, además de instituciones como la Fundación Mapfre Canarias, el Gobierno de Canarias, TEA Tenerife Espacio de las Artes, la Fundación CajaCanarias, el Gabinete Literario de Las Palmas, la Fundación Endesa y la propia Colección CAAM.

La reapertura del centro encuentra así en Juan José Gil un argumento especialmente significativo. No se trata solo de recuperar a un creador fundamental de la historia reciente del arte en las islas, sino de recorrer una obra que hizo de la pintura un lugar de investigación constante. Durante más de cinco décadas, Gil volvió sobre ella para preguntarse por sus límites, por aquello que podía representar y por la relación entre una superficie pintada y la experiencia de vivir rodeado de mar.

Puesta a punto

El CAAM reabre su sede principal tras finalizar la obra de los nuevos lucernarios de su cubierta.

La reapertura se lleva a cabo tras los 10 meses en los que esta sede principal ha permanecido cerrada al público para la ejecución del proyecto de adecuación de su cubierta. En este periodo el CAAM no ha cesado su actividad y ha mantenido operativas sus otras dos sedes —San Antonio Abad y Balcones 9— y su programa de actividades.

El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, encabezó el acto de reapertura y presentación de las nuevas exposiciones, junto a la consejera de Cultura, Guacimara Medina, y el director del centro, Orlando Britto. En palabras de Morales, “la reapertura de la sede principal del CAAM tras la rehabilitación de sus emblemáticos lucernarios nos devuelve la luz de uno de los faros museísticos más singulares y destacados del panorama español y latinoamericano”.

Con una inversión total de 1.044.192,98 euros, las obras se han centrado básicamente en la rehabilitación y mejora de los elementos que componen la cubierta del edificio, es decir, los grandes lucernarios centrales y laterales, en sustitución de los anteriores, y en la ejecución de los trabajos de rehabilitación de los cerramientos de carpintería de la planta alta del centro.

Las grandes estructuras metálicas originales del edificio, diseñado por Francisco Javier Sáenz de Oiza, presentaban un mal estado de conservación habida cuenta que han estado durante 37 años expuestas a los efectos del viento y la humedad, a pocos metros del mar.

Con este proyecto finalizado, el CAAM culmina un largo proceso para la puesta a punto de sus instalaciones, que se ha llevado a cabo desde 2016. Han sido nueve años durante los cuales la institución ha ejecutado un total de cinco proyectos de envergadura —con una inversión global de 3.766.211,14 euros— que han obligado al centro de arte a mantener cerrada su sede principal durante un total de 26 meses.