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Lazkano: el glaciar como herida abierta

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La exposición plantea una narrativa marcada por la transformación. El Mer de Glace [3], el glaciar más largo de Francia, actúa como eje simbólico y real de un proceso de desaparición que el artista traduce en imágenes. No se trata únicamente de documentar su retroceso acelerado, sino de situarlo como síntoma de una crisis más amplia que interpela al espectador.

La relación de Lazkano con este enclave no es reciente. Sus visitas al lugar han ido construyendo una memoria personal que, al confrontarse con representaciones históricas, revela una fractura evidente. Pinturas del siglo XIX y registros fotográficos tempranos muestran un paisaje que ya no existe. Esa distancia entre lo vivido, lo representado y lo actual activa el proyecto. La evidencia del deterioro no solo impacta en lo visual, sino que despierta una necesidad de respuesta desde el arte.

Jesus Mari Lazkano presenta «Natura fugit» en el Museo Universidad de Navarra. Fotografía: © Manuel Castells.

Natura Fugit nace así de un proceso de investigación y de una práctica insistente. Cerca de tres mil dibujos al pastel, de gran formato, construyen una secuencia que abarca desde la última glaciación hasta un futuro imaginado en clave de colapso. Cada imagen forma parte de una cadena en la que el artista dibuja, borra y vuelve a intervenir sobre la superficie. Ese gesto acumulativo, casi obsesivo, queda fijado a través de la fotografía, generando un archivo que más tarde se transforma en movimiento.

Jesus Mari Lazkano presenta «Natura fugit» en el Museo Universidad de Navarra. Fotografía: © Manuel Castells.

El resultado es una película de 22 minutos que sintetiza ese proceso. En ella, el glaciar se desplaza, se contrae y finalmente desaparece ante los ojos del espectador. La animación se apoya en la repetición y en la transformación progresiva para hacer visible lo que, en la realidad, ocurre de forma lenta pero constante.

Junto a la proyección, la exposición incorpora los propios dibujos y una amplia documentación que permite seguir el recorrido del artista. Fotografías históricas, postales, materiales de archivo y registros contemporáneos dialogan entre sí, ampliando la dimensión del proyecto. Este conjunto no funciona como mero contexto, sino como parte esencial de una metodología que combina observación, memoria y reconstrucción.

El planteamiento de Lazkano evita el tono moralizante, aunque no renuncia a la crítica. Su propuesta se sitúa en un terreno donde el arte actúa como mediador. Más que ofrecer respuestas, busca generar una implicación emocional que active preguntas. La relación entre el ser humano y la naturaleza aparece como un vínculo deteriorado, marcado por una percepción utilitaria que el artista cuestiona desde la pintura y la imagen en movimiento.

En este sentido, Natura Fugit se construye como un dispositivo de conciencia. El visitante no se enfrenta únicamente a un paisaje que desaparece, sino a la evidencia de una responsabilidad que todos compartimos. La obra sugiere que la distancia entre el individuo y los procesos naturales es solo aparente, y que esa desconexión forma parte del problema.

Jesus Mari Lazkano presenta «Natura fugit» en el Museo Universidad de Navarra. Fotografía: © Manuel Castells.