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Los pensamientos de Duane Michals

Esta muestra forma parte de nuestro especial 15 exposiciones extraordinarias junto al mar. ¿Quieres ver el resto de recomendaciones? [1]

La pasión por la fotografía de Michals surgió durante un viaje de vacaciones a Rusia en 1958, sin haber recibido nunca formación fotográfica. Ese distanciamiento de las convenciones del establishment fotográfico le ha permitido desplegar su personal búsqueda artística desde la libertad creativa, aunque en paralelo desarrollaba una exitosa trayectoria comercial centrada sobre todo en retratos por encargo de revistas, instituciones o particulares.

Duane Michals. Andy Warhol, 1973. [2]

Duane Michals. Andy Warhol, 1973.

La singularidad de Michals surge de su particular concepción de la representación fotográfica: para él no es tanto el testimonio de un acontecimiento o de la apariencia de las cosas (la realidad fotografiable), como la expresión de su interés por el lenguaje poético y por los aspectos más profundos e inaccesibles de la vida, para desvelar, a través de ellos, lo que permanece oculto en las circunstancias vitales del ser humano. Como él mismo lo ha expresado: «Al contemplar mis fotografías estás contemplando mis pensamientos».

Su pasión por Balthus, Magritte y De Chirico, a los que quiso conocer en persona y retratar, refleja claramente esa atracción hacia lo inconsciente y el surrealismo, aspectos ambos muy evidentes en muchas de sus imaginativas creaciones.

Michals es un impulsor de cambios radicales: en la década de 1960 introdujo la secuencia fotográfica como técnica narrativa y la superposición de breves textos sobre las imágenes. Y ya con 80 años continúa inventando formas y técnicas para encauzar sus necesidades expresivas, desde las obras en color positivadas en forma de abanico como exploración de la fluctuante vida contemporánea, o la reinterpretación de viejos ferrotipos en los que superpone signos y palabras trazados al óleo.

Su distanciamiento de los cánones de la práctica fotográfica se evidencia también en el aspecto formal de su obra. Michals positiva con frecuencia en pequeño formato, en parte como expresión de su rechazo a las prácticas del mercado pero también por la sensación de intimidad que el tamaño reducido suscita al contemplar la obra. Como él mismo asegura, «no me interesa la copia perfecta. Me interesa la idea perfecta. Las ideas perfectas sobreviven a las malas copias y las reproducciones baratas. Y pueden cambiar nuestras vidas”.

Obra creativa y comercial

La muestra, compuesta por 175 obras (cerca de 275 fotografías), se distribuye en etapas sucesivas que presentan las diferentes modalidades expresivas inventadas paulatinamente por Michals, desde la sugestiva soledad de Empty New York hasta los recientes cortometrajes en vídeo, así como las diferentes series realizadas sobre temas concretos a lo largo del tiempo. Incluyendo una amplia antología de su obra comercial, que con el tiempo ha configurado una atractiva galería de retratos de personalidades de la cultura y el espectáculo. Para completar el recorrido se exponen en las vitrinas documentos, dibujos originales o maquetas de libros nunca antes presentados, así como una biografía ilustrada.

Duane Michals. Boy in Leningrad (Chico en Leningrado), 1958. [3]

Duane Michals. Boy in Leningrad (Chico en Leningrado), 1958.

La exposición comienza con Unión Soviética, en la que se reúne una selección de los retratos tomados durante un viaje turístico por la antigua URSS. La siguiente sección, Maestros, está formada por las imágenes de los tres pintores que más han influido en la visión artística de Michals y en su recorrido por la expresión creativa: Balthus, René Magritte y Giorgio de Chirico.

En Nueva York Vacío se recoge su primera serie de importancia, Empty New York, inspirada en la obra del fotógrafo Eugène Atget. Dedica la muestra un amplio espacio a las Secuencias, posiblemente la solución formal que más fama ha dado al fotógrafo. Con ellas logra superar los límites de la imagen individual, que él juzga insuficientes para expresar el mundo interior que quiere mostrar.

Con Foto-Textos se expone otra de sus grandes revoluciones, la de la escritura, en la que se incluyen las frases que el artista escribe a mano en el papel fotográfico y que constituyen un complemento de lo que no se ve en la imagen pero que debe ser contado y compartido, elemento fundamental para la comprensión total de la obra. El capítulo dedicado a Preguntas sin respuesta se centra en las preocupaciones filosóficas del fotógrafo, explicadas en imágenes con largos textos manuscritos que indagan en las cuestiones fundamentales de la existencia.

La técnica de la doble exposición se recoge en La casa que una vez llamé hogar, mientras que en De cómo la fotografía perdió su virginidad camino del banco reúne las opiniones del artista sobre política y sociedad, y en Imágenes de un mundo fluctuante se adentra en la búsqueda de nuevas imágenes como la de forma de abanico.

En Fotografías pintadas, Michals aplica la pintura al óleo directamente sobre la fotografía. La muestra se cierra con Trabajos comerciales, donde aparecen inmortalizados personajes del mundo de la cultura y del espectáculo, y Cortometrajes, que recoge sus últimas obras realizadas en formato vídeo.

Duane Michals. Dr. Heisenberg’s Magic Mirror of Uncertainty (El espejo mágico de la incertidumbre del Dr. Heisenberg), 1998. [4]

Duane Michals. Dr. Heisenberg’s Magic Mirror of Uncertainty (El espejo mágico de la incertidumbre del Dr. Heisenberg), 1998.

 

Catálogo

La exposición se completa con un catálogo de tres ediciones, español, catalán e italiano, que incluye un ensayo de la comisaria Enrica Viganò, extractos de una entrevista inédita realizada a Duane Michals en diciembre de 2016, así como un textos del filósofo José Luis Pardo, Premio Nacional de Ensayo. La publicación también cuenta con imágenes de todas las obras presentes en la muestra así como una cronología sobre el artista realizada por Irene Núñez.