El Museo San Telmo de San Sebastián le dedica Arte y paleontología [3], una exposición que reúne una selección de obras realizadas a lo largo de más de tres décadas de trayectoria. Óleos, dibujos originales y reproducciones digitales de gran formato permiten recorrer su participación en proyectos de investigación, publicaciones científicas y divulgativas y exposiciones de museos de todo el mundo.
La singularidad de la propuesta reside especialmente en mostrar lo que sucede antes de que una criatura extinta adquiera sobre el papel una apariencia reconocible. La exposición permite comprender que estas representaciones, por espectaculares que resulten, son el resultado de un proceso de investigación en el que cada decisión gráfica debe encontrar respaldo en los conocimientos científicos disponibles.

Mauricio Antón. «Panthera blytheae», 2013. Pintura digital. Es una de las especies más antiguas del género, que incluye, entre otros, a leopardos, leones y tigres actuales, y fue descrita en 2013. El punto de partida para esta reconstrucción fue un archivo digital en 3D en el cual se habían separado los huesos del cráneo fósil original a partir de un TAC del mismo (arriba). El siguiente paso fue reorientar los huesos para corregir los efectos del aplastamiento del ejemplar en el sedimento. El modelo tridimensional resultante (centro) es la base para la reconstrucción de la apariencia externa (abajo).
El propio Antón define su trabajo como la plasmación en imágenes de «las hipótesis científicas sobre las formas de vida del pasado. Ahora bien, esta labor implica un pulso entre dos fuerzas opuestas: por un lado, la atención escrupulosa a los datos y por otro la imaginación, imprescindible para llenar los vacíos del registro fósil, que es tan rico como irremediablemente incompleto».
El recorrido comienza con los primeros trabajos del artista, realizados en colaboración con paleontólogos especializados en las faunas del Mesozoico. Dinosaurios y otros animales protagonizan esta aproximación inicial, que da paso a uno de los apartados más reveladores de la muestra, dedicado a explicar su método de trabajo.
La observación directa de los animales actuales desempeña un papel fundamental. Antón realiza dibujos del natural para estudiar la estructura de los vertebrados, comprender su anatomía y familiarizarse con sus movimientos y actitudes. También recurre a las disecciones, cuyos bocetos le proporcionan referencias indispensables para reconstruir la musculatura y la apariencia externa de especies desaparecidas.
A partir de esos conocimientos desarrolla reconstrucciones anatómicas sucesivas que permiten establecer la relación entre el esqueleto y el aspecto que pudo tener el animal en vida. La elaboración de composiciones complejas exige, además, numerosos estudios preliminares. Algunos terminan incorporándose a la imagen definitiva y otros son descartados.
Una vez explicado el método, el itinerario se adentra en Fósiles y animales vivientes. De safari por el Terciario, una sección dedicada a la diversidad de especies que poblaron la Tierra durante la conocida como Edad de los Mamíferos. Las reconstrucciones de Antón sitúan a los animales en los ambientes que habitaron. Su interés trasciende la descripción anatómica de cada especie para abordar sus relaciones con el entorno, sus comportamientos y las interacciones que mantenían con otros organismos.
El recorrido presta especial atención a los ciclos de vida y muerte. Los fósiles son testimonios de criaturas que debieron afrontar desafíos de supervivencia semejantes a los de los animales actuales. Recrear esas circunstancias supone formular hipótesis sobre sus comportamientos y trasladarlas a imágenes capaces de mostrar cómo pudieron desenvolverse.
Esta perspectiva permite comprender la biodiversidad del pasado como parte de una continuidad con la actual. Los ecosistemas desaparecidos dejan de presentarse como simples repertorios de especies extraordinarias y adquieren la complejidad de entornos naturales en los que cada organismo ocupaba un lugar determinado.

Mauricio Antón. «Homo erectus de Dmanisi», reconstrucción facial en vista lateral, 2001. Lápiz. En el yacimiento del Pleistoceno inferior de Dmanisi en Georgia se han encontrado numerosos fósiles de homínidos clasificados generalmente en la especie «Homo erectus». Esta reconstrucción en 3 pasos de la cabeza se basa en un cráneo y mandíbula completos y excepcionalmente bien preservados de un joven adulto. La imagen inferior muestra la cabeza cubierta de piel pero sin pelo, lo que permite apreciar más claramente su forma y proporciones.
La última parte, Cosas de familia. La evolución humana en imágenes, introduce una dimensión especialmente delicada del paleoarte. Reconstruir a nuestros antepasados y parientes evolutivos exige una atención minuciosa a la anatomía, pero también obliga a considerar los prejuicios y expectativas culturales que condicionan nuestra percepción de los orígenes humanos.
El estudio de los grandes simios actuales resulta fundamental para interpretar especies fósiles que combinaban características anatómicas humanas y simiescas. A ello se añade la dificultad de representar comportamientos en los que los factores culturales pudieron desempeñar un papel relevante.
Estas reconstrucciones plantean, por tanto, problemas que exceden la precisión científica. La apariencia atribuida a nuestros parientes extinguidos puede reflejar ideas preconcebidas tanto de quienes elaboran las imágenes como de quienes las contemplan. El trabajo del paleoartista exige reconocer esas influencias y someterlas al mismo escrutinio que los aspectos estrictamente anatómicos.
Organizada por San Telmo Museoa y producida por el Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid, donde pudo verse entre 2022 y 2023, la exposición cuenta también con una edición en euskera de la parte descriptiva de su catálogo.
Investigación
Ilustrador paleontológico profesional desde 1988, Mauricio Antón ha desarrollado una carrera estrechamente vinculada a la investigación. Su colaboración con el Departamento de Paleobiología del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, perteneciente al CSIC, se ha traducido en numerosas publicaciones científicas.
Es autor de El secreto de los fósiles y Sabertooth, además de coautor e ilustrador de otros libros. Sus trabajos han aparecido en publicaciones como National Geographic y ha participado en documentales paleontológicos producidos por la BBC y National Geographic. En 2006 recibió el premio Lanzerdorf de la Society of Vertebrate Paleontology a la mejor ilustración científica y, en 2020, impartió clases de paleoarte en la East Tennessee State University como titular de la cátedra Wayne G. Basler Chair of Excellence.

Mauricio Anton. «Homo antecessor», collage de los pasos de reconstrucción, 2006. Pintura digital. El punto de partida para la reconstrucción de la especie de hominido descrita en la Gran Dolina de Atapuerca son un frontal y un maxilar juveniles. En esta imagen se resumen los sucesivos pasos de la reconstrucción anatómica y se muestran las técnicas artísticas empleadas, desde el dibujo tradicional a lápiz hasta el modelado 3D y la pintura digital.










