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Picasso y el Quijote, un mar de historias

Picasso. Don Quixote [1]

Picasso. Don Quixote.

El Quijote no fue objeto de gran atención ni un motivo recurrente en la trayectoria de Picasso. A pesar de esto, ya en los primeros años de su trabajo, enmarcados dentro de su formación artística, realizó dos dibujos sobre distintas escenas de esta obra universal, algunas tan personales y tan frescas como la que muestra a los dos protagonistas de la obra navegando sobre un río.

Posteriormente volverá al tema en una postal dirigida a Apollinaire en 1907 y no será hasta 1937, en el contexto de la Guerra Civil y con el redescubrimiento de las obras de Cervantes, como La Numancia, que tanto influyeron en la concepción del Guernica, cuando realice una serie de estampas que incidirán en una imagen heroica, icono de resistencia, alejada de los tópicos y de la imagen estereotipada del personaje.

A partir de los años 50, coincidiendo con su madurez artística, Picasso abordó el tema en varias ocasiones: en 1955 realizó la obra cumbre que ha codificado la imagen picassiana, el boceto para el cartel de las letras francesas realizado con motivo de la celebración del 350 aniversario de la publicación de El Quijote; y en 1968 realizó los grabados de la Suite 347, llenos de metamorfosis, simplificaciones, pero siempre con una mirada fresca y nueva de uno de los iconos de la literatura universal.

Celebraciones

Además de la exposición, el Museo ha preparado otras dos iniciativas para celebrar el 30 aniversario de su creación. La primera de ellas es la exposición Picasso y el teatro. El sombrero de tres picos (hasta el 31 de mayo). Comisariada por Andrés Peláez, director del Museo Nacional de Teatro de Almagro, la muestra reúne los fondos picassianos propiedad de la Comunidad de Madrid y depositados en este museo: los trajes y figurines con diseños de Picasso para el ballet El sombrero de tres picos, junto a carteles, dibujos y programas de mano.

Por otro lado, el programa expositivo La pieza invitada tiene como objetivo acercar al público obras cedidas por otras instituciones dedicadas al artista y que en el museo adquieren un nuevo significado al ser presentadas en el contexto de la exposición permanente. La iniciativa comenzó el pasado 14 de enero con la obra Corrida de toros, procedente del Museu Picasso de Barcelona.

La siguiente pieza invitada se puede ver en el Museo hasta el 28 de junio, Paissage de Vallauris, un grabado litográfico realizado en París en 1953 que pertenece a la Fundación Picasso. Museo Casa Natal de Málaga. Del 30 de junio al 30 de septiembre el museo volverá a acoger una obra del Museo Picasso de Barcelona y del 2 de octubre al 27 de diciembre será el turno de la litografía Francoise sobre fondo gris, cedida por la Fundación Picasso Málaga.