Comisariada por Ana Diéguez-Rodríguez, directora del Instituto Moll, la muestra reúne 61 obras, 15 con autoría directa o compartida de Rubens, procedentes de 15 instituciones españolas y 11 internacionales. El recorrido reconstruye el entramado cultural en el que se educó el artista y reúne a los creadores que contribuyeron a formar su mirada antes de que alcanzara la plenitud.
Rubens desarrolló su aprendizaje en los talleres de Tobias Verhaecht, Adam van Noort y Otto van Veen. Cada uno de ellos le proporcionó conocimientos y estímulos distintos dentro de un panorama artístico especialmente fértil. La exposición sigue ese itinerario hasta 1598, cuando fue admitido como maestro en el Gremio de San Lucas de Amberes, y se adentra después en su estancia italiana, entre 1600 y 1608, y en su posterior vinculación con la corte de los archiduques Alberto e Isabel.
El resultado permite observar al pintor antes de que su nombre se convirtiera en sinónimo de dinamismo, exuberancia y dominio del color. Bajo la imagen consolidada del maestro universal aparece un joven capaz de absorber cuanto encontraba a su alrededor y de transformar las influencias recibidas en un lenguaje propio.
Amberes
Uno de los principales logros del proyecto consiste en devolver a Rubens al escenario artístico de las últimas décadas del siglo XVI. Amberes era entonces un espacio de intercambios en el que convivían tradiciones locales, modelos procedentes del Renacimiento italiano y nuevas necesidades religiosas y políticas. El artista se formó dentro de ese ambiente, atento tanto al trabajo de sus maestros como al de otras personalidades relevantes de la ciudad.
El recorrido incorpora obras vinculadas a Maerten de Vos, Willem Key, Adriaen Thomasz. Key, Crispijn van den Broeck y Pieter Pourbus II. Su presencia ayuda a comprender las referencias visuales con las que Rubens estuvo familiarizado y muestra que la formación de un creador no se produce de manera aislada. También permite acercarse a un periodo menos conocido de la pintura flamenca, fundamental para entender la evolución posterior del Barroco.
Especial importancia adquieren Van Noort y Van Veen. La exposición ofrece la excepcional posibilidad de contemplar obras del primero en una institución pública española. Del segundo presenta el conjunto de pinturas más amplio reunido hasta ahora en un contexto expositivo, lo que permite superar la visión parcial de un autor conocido principalmente por sus libros de emblemas.
Van Veen ocupó un lugar decisivo en la formación de Rubens. Pintor culto y estrechamente relacionado con el mundo cortesano, proporcionó al joven artista un modelo que aunaba conocimiento intelectual, capacidad narrativa y servicio a los poderes políticos y religiosos. La exposición concede a su obra el espacio necesario para apreciar esa influencia sin reducirla a una simple antesala de la genialidad de su discípulo.
La selección revela así un proceso de aprendizaje construido por acumulación. Rubens estudió, comparó y asimiló soluciones ajenas hasta alcanzar una síntesis personal. El florecimiento anunciado en el título de la muestra no fue, por tanto, un acontecimiento súbito, sino la consecuencia de una formación prolongada y de una curiosidad excepcional.
Italia
La estancia en Italia supuso un punto de inflexión. Entre 1600 y 1608, entró en contacto directo con el arte clásico y con los grandes maestros italianos. Aquellos años ampliaron su repertorio formal y reforzaron una concepción de la pintura capaz de combinar erudición, monumentalidad y eficacia narrativa.
El recorrido presta atención a ese periodo y a algunos episodios poco divulgados. Entre las obras más destacadas figura una pintura perteneciente a la serie de La Creación, de Pietro Facchetti, que Rubens debió de restaurar después de que sufriera daños durante su traslado desde Mantua hasta la corte de Felipe III en Valladolid. La obra ilumina una faceta concreta de su actividad y documenta su relación con los encargos y desplazamientos de pinturas entre las cortes europeas.
También se expone un boceto al óleo destinado al altar mayor de la Chiesa Nuova de Roma, prácticamente desconocido para el público español. La pieza acerca al visitante al proceso creativo del artista y a su manera de resolver composiciones concebidas para espacios religiosos de gran relevancia.
A estos préstamos se suma la posible identificación, dentro de un fragmento conservado, de una parte de la composición perdida de La continencia de Escipión. La hipótesis aporta un componente investigador al proyecto y vuelve a demostrar que una exposición puede y debe ser, además de un lugar de contemplación, un ámbito desde el que revisar atribuciones, reconstruir conjuntos desaparecidos y abrir nuevas líneas de estudio.
Pintura, poder y religión
El regreso de Rubens a los Países Bajos meridionales en 1608 inauguró una nueva etapa. Su estrecha relación con los archiduques Alberto e Isabel resultó determinante para el desarrollo de su carrera y confirmó su posición dentro de la cultura cortesana. El pintor pasó a encarnar una concepción del arte vinculada a ideales políticos, religiosos y culturales que ya había comenzado a perfilarse durante su experiencia italiana.
La Tregua de los Doce Años, vigente entre 1609 y 1621, proporcionó el marco histórico en el que su lenguaje alcanzó la madurez. Rubens puso su capacidad inventiva al servicio de una sociedad que necesitaba imágenes persuasivas, comprensibles y cargadas de significado. Su pintura respondía a esas demandas sin renunciar a la ambición intelectual ni a la experimentación formal.
Durante esos años estableció un modelo de enorme influencia. Su manera de organizar composiciones complejas, dotar de movimiento a las figuras y articular mensajes religiosos y políticos dejó una huella profunda en varias generaciones de artistas. La exposición permite comprender cómo llegó hasta ese punto y qué elementos de su educación permanecieron activos cuando ya se había convertido en una referencia internacional.
La presencia de Jacob Jordaens junto a otros autores relacionados con el entorno flamenco amplía esa perspectiva. Rubens aparece como protagonista, pero no como una figura desligada de su tiempo. La muestra lo sitúa dentro de una red de talleres, intercambios, encargos y relaciones cortesanas que ayuda a explicar tanto su ascenso como la difusión de su lenguaje.
Investigación
El catálogo de la exposición incluye ensayos de especialistas como Ralph Dekoninck, de la Universidad Católica de Lovaina; Alexandra Libby, de la National Gallery of Art de Washington; Raffaella Morselli, de la Universidad La Sapienza de Roma; Sirga de la Pisa, de la Universidad CEU San Pablo, y la propia Ana Diéguez-Rodríguez.
La diversidad de los préstamos da cuenta de la envergadura del proyecto. Entre las instituciones españolas participantes se encuentran el Museo Nacional del Prado, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Biblioteca Nacional de España, el Museu Nacional d’Art de Catalunya, el Museo Lázaro Galdiano, Patrimonio Nacional, la Colección Casa de Alba, San Telmo Museoa y el propio Museo de Bellas Artes de València.
El conjunto se completa con fondos procedentes del Ashmolean Museum de Oxford, el Museo Albertina de Viena, la Catedral de Nuestra Señora de Amberes, el Kupferstichkabinett de Berlín, el Museo de Arte e Historia de Ginebra, el Real Museo de Bellas Artes de Amberes, el M-Leuven Museum, el Palacio Ducal de Mantua y The Phoebus Foundation, entre otras colecciones.
Esa cooperación hace posible reunir obras que rara vez coinciden en un mismo espacio. También permite abordar la formación de Rubens desde una perspectiva panorámica, atendiendo a la pintura, el dibujo, los libros y los testimonios del medio cultural que frecuentó.
El Museo de Bellas Artes de València propone, en definitiva, mirar al maestro desde un lugar menos transitado. Frente al Rubens consagrado, diplomático y pintor de corte, emerge el artista que todavía aprende, restaura, estudia y busca soluciones. En esa etapa se encuentran ya las claves de cuanto vendría después.
– Consulta la línea temporal exposición Rubens. El florecimiento de un genio [3]





