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Sorolla, tormento y devoción

En su mayor parte inéditas para el gran público, e incluso para muchos historiadores, las 46 obras expuestas –30 de ellas préstamos–, fruto de una intensa investigación, ofrecen una completa representación del tema religioso en su pintura y permite recorrer con detalle y desde una nueva perspectiva sus comienzos en la pintura.

En esos años, que pasa aún estudiando en Roma, reflexivo en Asís y finalmente asentado en Madrid, le acompaña la pintura de devoción. Son obras que tienen buena acogida en el mercado. Unas veces son encargos de mecenas y protectores, otras buscan la excusa para representar escenas costumbristas, cotidianas, con las que cosecha sus primeros éxitos en exposiciones nacionales e internacionales.

Tras una compleja restauración puede verse, por primera vez desde que se exhibiera en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1887, una recomposición museográfica de El entierro de Cristo, una obra clave en la carrera del pintor. En esta obra de juventud –cuando Sorolla estaba pensionado en Italia– volcó grandes esfuerzos y expectativas si bien no obtuvo el reconocimiento esperado. Tras ser abandonado por el pintor, el cuadro, de gran formato, sufrió grandes daños y sólo se conservan tres fragmentos. Esta exposición muestra, por primera vez, cómo era a escala real. También se muestra la acuarela Estudio de monje (1881), adquirida recientemente por el Estado para el Museo Sorolla.

Sorolla. Tormento y devoción ha sido organizada por el Ministerio de Cultura y Deporte, el Museo Sorolla y la Fundación Museo Sorolla. Cuenta con el patrocinio de Fundación Mutua Madrileña y Fundación Iberdrola y la colaboración especial de la Fundación Masaveu.

Un joven pintor

Sorolla dedicó más de un año de trabajo a El entierro de Cristo, 1885-1887. Una obra ambiciosa, inmensa, de siete metros, pero llena de vacilaciones, de indecisiones y arrepentimientos y en la que deposita todas las esperanzas de un joven pintor. En la duda encuentra la desgracia su camino, la crítica fue despiadada. Todo el esfuerzo y las aspiraciones se desvanecen, comienza el tormento, la angustia de un artista que busca su verdad. Con su esposa Clotilde se refugia en Asís, reflexiona sobre su fracaso y se propone encontrar una nueva senda, la que le conduce hacia el éxito.