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Valladolid acoge ‘Verano en diciembre’, de Carolina África

Verano en diciembre es un reflejo de los conflictos generacionales de cualquier familia que se quiere y se reprocha a partes iguales. Es, sencillamente, un trocito de realidad del universo femenino de un hogar plagado de humor, ternura, dolor y secretos donde proteger, daña, y cuidar, anula. Es una reflexión sobre la decrepitud y la toma de decisiones vitales. Es la pugna en la familia entre volar o no moverse, hacerse cargo o delegar.

En definitiva es el anhelo vital de un verano idílico que derrita este crudo e infinito diciembre. En palabras de Claudio Tolcachir: “Al leer Verano en diciembre sentí que ese universo maravilloso de esa abuela inolvidable estaba habitado también por tanta vida y tanta experiencia generacional, donde ser madre o hija se convierte en rol mutable y los personajes accionan desde el miedo con una amorosa humanidad”.

Premio Calderón de la Barca

Carolina África escribió Verano en diciembre durante su estancia en Buenos Aires gracias a la beca de ampliación de estudios artísticos en el extranjero del Ministerio de Cultura y ha sido galardonada con el Premio Calderón de la Barca 2012.

El jurado de esta convocatoria decidió por mayoría otorgar el premio a esta autora por tratar temas como los conflictos generacionales, la decrepitud y la muerte dentro de un universo femenino en el que rigen otras leyes. Todo ello desde una perspectiva donde la ironía cristaliza en una propuesta teatral muy directa. Consideran que la obra es valiosa por crear un microcosmos reflejo de la contemporaneidad y resaltan la capacidad de la autora para la creación de personajes bien definidos alejados de tópicos y estereotipos.

El reparto de Verano en diciembre lo componen las actrices Lola Cordón, Pilar Manso, Virginia Frutos, Almudena Mestre y la propia autora, Carolina África, quien, además de actuar y escribir, también dirige la obra.

 

¿Por qué escribí Verano en diciembre?

Carolina África

Simplemente traté de hacer un homenaje a mi familia contemplada desde la distancia. Sin embargo, poco a poco, esos personajes que en principio partían de mi universo personal, fueron cobrando vida propia hasta convertirse en los protagonistas reconocibles de cualquier familia, con sus relaciones insondables, siempre a caballo entre el amor y el abismo.

La familia (a la que normalmente tenemos mucho que agradecer y reprochar) es el núcleo responsable de nuestras primeras vivencias, donde comenzamos a comprender el mundo y donde adquirimos –queramos o no– un papel con el que podemos estar de acuerdo o renegar completamente.

Verano en diciembre es una muestra de esos roles familiares, que en este caso adoptan cuatro generaciones de mujeres muy distintas a pesar de una educación común. Es como hacer un agujerito en la pared de una casa, para ver lo que son (lo que somos) sin pretender nada más. Contemplar las grandezas y miserias de cada uno de nosotros y tratar de entender por qué elegimos vivir como vivimos. Es un retrato de un hogar muy español, plagado de ironía, ruido, broncas, chistes, perdones, buenas intenciones, risas, decepciones… Amor y dolor a partes igual con una búsqueda común y desesperada de eso tan incierto que llamamos felicidad.