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Edward Weston y Harry Callaham, el deseo convertido en imagen

Edward Weston (1886-1958) y Harry Callahan (1912-1999) desarrollaron intensas y largas carreras en las que trataron ampliamente el género del desnudo. La muestra Él, ella, ello presenta en el CBA una selección de 80 de sus trabajos que se alejan de los tópicos de la fotografía erótica.

A diferencia de aquellas imágenes que buscan provocar el deseo a través de la imagen, en los trabajos de ambos artistas es el deseo el que se convierte en imagen. Ambos aman a sus modelos, que son sus esposas, sus mujeres o sus amantes.

Las fotografías se convierten en una expresión erótica repleta de subjetividad y afecto y el acto de fotografiar es similar a un acto amoroso, supone la conexión con el ser amado a través de la visión.

Complicidad

'Eleanor and Barbara', Chicago, 1953. Fotografía de / Photograph by Harry Callahan Colección / Collection Center for Creative Photography, The University of Arizona Cortesía / Courtesy Pace/MacGill Gallery, New York © The Estate of Harry Callahan. [1]

‘Eleanor and Barbara’, Chicago, 1953. Fotografía de / Photograph by Harry Callahan Colección / Collection Center for Creative Photography, The University of Arizona. Cortesía / Courtesy Pace/MacGill Gallery, New York © The Estate of Harry Callahan.

Si por algo se caracterizan las fotografías de los dos artistas es por la complicidad entre el fotógrafo y su modelo. Margrethe, Tina o Charis –en las imágenes de Weston– y Eleonor –en las de Callahan– son más que un mero objeto de deseo, son mujeres únicas e insustituibles y sus fotografías están llenas del denso y complejo velo del afecto.

«Lo que pretendo mostrar –afirma la comisaria de la muestra, Laura González Flores– es la existencia de una cualidad erótica que trasciende la presentación del motivo sexual al volverse afectiva y que se extiende a la representación de los objetos naturales o paisajes. Más que ante una retórica de lo sexual, estas imágenes parecen enfrentarnos a una estética de lo erótico».

La sensualidad y vitalidad que se advierte en esas imágenes se repite en los retratos de los hijos o de la naturaleza, de ahí que sea posible interpretar otros trabajos como una extensión de su fotografía erótica. También en ellas se encuentra el impulso erótico sublimado en formas estéticas y abstractas.